Damos aquí un texto y su traducción acompañado de comentarios. El texto es de la Biblioteca Indica, edición del Aitareya Brahmana, vol. IV, p. 72, 1906, excepto que en el caso de las dos palabras marcadas con un asterisco hemos adoptado las lecturas del Sankhâyana Srâuta Sutra, y que en el caso de la primera palabra del texto comprendemos, más bien que nâna srantaya, nânâsrantaya, es decir, nâna y asrantaya conectadas por sandhi. Así pues, tenemos:
Nanâsrantaya srir-astîti rohita susruma:
Papo nrsadvaro jana, indra ic-caratah sakha:
Caraiva, caraiva.
Puspinyo carato janghau, bhusnur-atma phalagrahih:
Sere’sya sarve papmanah, sramena prapathe hatas:
Caraiva, caraiva.
Aste bhaga asinasyorddhvas-tisthati tisthatah:
Sete nipadyamanasya, carati carato bhagas:
Caraiva, caraiva.
Kalih sarano bhavati, sañjihanas-tu dvaparah:
Uttisthas-treta bhavati, krtam sampadyate carans:
Caraiva, caraiva.
Caran-vai madhu vindati, carant-svadum udumbaram:
Suryasya pasya sremanam, yo na tandrayate carans:
Caraiva, caraiva.
«La gran fortuna es del que no se fatiga,
Así hemos escuchado, oh Rufo:
La que se sienta es una mala raza,
Los compañeros de Indra, el Viajero
¡Adelante, siempre adelante!
Adelantándose están las piernas del viajero,
Su persona crece y da fruto:
Todos sus males supinos,
Matados por el afán de su progreso -
¡Adelante, siempre adelante!
La felicidad del que se levanta, se levanta,
La del que está de pie, está de pie,
La del que cae, cae,
Pero la del que marcha adelante, llega
¡Adelante, siempre adelante!
En Kali está la suerte del que yace echado,
En Dvapara la del que se apresta a levantarse
En Treta la del que se mantiene en pie:
Krta alcanza al que se mueve -
¡Adelante, siempre adelante!
Este es el viajero que encuentra la miel,
El viajero que saborea el higo:
Considera la fortuna del Sol,
Que nunca se cansa de viajar!
¡Adelante, siempre adelante!»
Quedan por examinar dos aspectos mayores de nuestro texto que se refieren especialmente a los versos tercero y cuarto. Cada uno de estos versos habla de cuatro condiciones, aunque no exactamente en el mismo orden. Los cuatro estados son el de sentado o yacente, el del que se apresta a levantarse, el del que está de pie, y el del que procede. Obsérvese en el verso cuarto la secuencia sayanah, samjihanah, uttistha, y sampadyate; y compárese Rig Veda Samhita X.53.8 donde Agni, a quien se ha buscado largamente, que ha aparecido, y a quien se ha convocado para que «guarde las vías que se han abierto con la contemplación» y para que «engendre», es decir, como traduce acertadamente Griffiths, siguiendo el janaya = utpadaya de Sayana, para que «dé a luz» a la Raza Celestial, se dirige a los mumuksavah como sigue: «Aquí brota el Río de la Roca: agarraos, levantaos ( ut tisthata ), cruzad ( pratarata ), oh camaradas míos ( sakhayah ), dejemos atrás a los corredores inefectivos ( asevah ) y crucemos hacia los corredores ( vajan ) amistosos ( sivan ). Aquí hay también cuatro condiciones, a saber, la de una yacencia original ( la pereza ofidiana ) implícita en la prescripción a levantarse, la de una disposición a abandonar a aquellos que se quedan atrás, la de un levantamiento, y la de una puesta en camino ( en las «vías que se han abierto con la contemplación» ) hacia la otra orilla que ya ha sido alcanzada por aquellos a quienes se llama «amistosos». De la misma manera, en Rig Veda Samhita X.124.3-4, Agni ( de quien sabemos que poseía una naturaleza titánica, autochthonica y ofidiana ante principium ) abandona ( jahami ) al Agni caído, a Soma y a Varuna, se «despide» del Titán Padre, «elige a Indra», y «procede» ( êmi ) desde la parte no sacrificial a la parte sacrificial. Similarmente sthasnu carisnu, en relación con la procesión divina, donde el Espíritu, que ha estado morando largamente en la obscuridad, y en la inacción ( na ca svam kurut karma ), ahora quiere «levantarse y moverse», Manu I.56. De hecho, a lo largo de toda la tradición védica encontramos una secuencia de ideas, regularmente recurrente y lógica, representada por el uso de las raíces si ( «yacer» ), ha ( «abandonar» ) o una forma desiderativa pasiva de muc ( «liberar» ), stha ( «ponerse de pie» ) o el equivalente jan ( «nacer» o «venir a la existencia» ), y car ( «proceder» ) o el equivalente ê, gam, prapat, ruh o tar: por consiguiente, en nuestro texto samjihanah es equivalente de mumuksuh. Por otra parte, la distinción entre yacer y estar de pie y entre estar de pie y caminar, como también la distinción entre la renuncia y la posesión, se desvanecen cuando se ha alcanzado el fin de la vía; ese fin no es una moción detenida, sino una consumación en la que ya no existe ninguna necesidad de una locomoción: «Sentado, viaja lejos, y yacente, alcanza a todas partes» ( asino duram vrajati, sayano yati sarvatah, Katha Upanisad II.21 ).