Precisión
Debes saber, que si bien es verdad que los intelectos ven, no todos los objetos de sus visiones se encuentran en ellas del mismo modo. Algunos están como inmediatamente presentes. Esto es así en lo que hace a los conocimientos necesarios, como, por ejemplo que una misma cosa no puede ser eterna (qadîm) y a la vez tener un comienzo temporal (hâdith), ni ser al mismo tiempo existente y no existente, que una misma aserción no puede ser verdadera y falsa, que la validez de un juicio sobre una cosa determinada se afirma por una cosa idéntica, que la existencia del predicado más adecuado implica necesariamente lo más general, como en el caso de "negro" y "color" o de "hombre" y "animal". Con lo inverso no ocurre del mismo modo, pues, según el intelecto, la existencia de "color" no implica forzosamente la de "negro" y la existencia de "animal" no implica necesariamente la de "hombre". Estas son algunas de las proposiciones axiomáticas que concierne a lo necesario, lo posible y lo imposible. Otros objetos que caen bajo la visión del intelecto no se unen siempre a él cuando les son presentados. Este se constriñe a preguntarse, a rozar la piedra para encender la chispa, y tiene necesidad de que se estimule su atención, como es el caso para las verdades de orden especulativo. Y no hay como el lenguaje de la sabiduría (hikma) para estimularlo. Cuando brilla la luz de la sabiduría, el intelecto ve en acto cuando antes solamente tenía la posibilidad de ver en potencia. La más magnífica de las sabidurías es la Palabra de Dios, en particular el Corán. Los versículos del Corán son para el ojo del intelecto lo que la luz del sol es para el ojo externo, pues es por ella que se actualiza la visión. El nombre "luz", entonces, conviene al Corán como conviene a la del sol. Existe la misma relación de similitud entre el Corán y la luz del sol que entre el intelecto y la luz del ojo. Así podemos nosotros comprender el sentido de Su palabra: "¡Creed, entonces, en Dios, en Su Enviado, en la Luz que Nosotros hemos hecho descender!", y de esta: "Una prueba es impuesta por vuestro Señor, y Nosotros hemos hecho descender hacia vosotros una luz restellante!".