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id da página: 2211 Maurice Nicoll O HOMEM NOVO Maurice Nicoll

Nicoll Mostarda


Ahora tratemos de hallar algún significado en la segunda parábola. Tomemos nota de que las imágenes son diferentes. Aquí no se usa al hombre ni la simiente ni la tierra. Se usa a la mujer, la levadura y la harina. La mujer toma la levadura y la esconde. No la toma y la siembra. ¿Por qué habría de ocultarla? En otra parte Cristo habla acerca de la levadura de los fariseos. Advierte a sus discípulos contra esta levadura, diciendo: "Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos". No le pueden entender y creen que está hablando literalmente de la levadura corriente. Cristo les reprende por hacer esto y por pensar que está hablando acerca del pan. "Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos" (Mat. XVI, 12). ¿Por qué era mala esta levadura? ¿Ocultaban algo los fariseos? Todo lo contrario: para ellos la religión consistía íntegramente de ostentación y desprecio. Era "para ser vistos de los hombres". Todo era mérito externo, virtud, respetabilidad. A esto es a lo que Cristo llamó adulterio, o sea la mezcla de lo verdadero y lo falso. La mujer escondió la enseñanza del reino en su corazón y trabajó en secreto. No necesitaba disponer de un público. Ella vio el Bien de la enseñanza, de modo que toda ella quedó afectada. En el sentido interior, el número tres denota una totalidad, una integridad. Por eso en la parábola se dice que la mujer escondió la levadura en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo. Tres y todo son la misma cosa. Si una persona obra por su propia volición, desde su voluntad, todo en ella queda afectado. La mujer ocultó la levadura porque al tomarla demostró que la valorizaba como algo sumamente precioso. Uno habla de lo que le es más precioso. Pero en ella el crecimiento no fue intelectual. La enseñanza obró en ella por medio de su valorización emocional, por medio de sentimientos; así, actuó de un modo oculto. El reino de los cielos obró sobre ella por medio del significado que ella le dio, y por la correspondiente valorización que hizo que la ocultase. La recibió en su corazón como algo bueno. El trabajo del corazón es una tarea oculta. Obró sobre su voluntad, sobre su querer y no sobre su mente como fue el caso con el hombre de la otra parábola. Ella tomó el Bien de la enseñanza, no tomó la-Verdad como hizo el hombre. En estas dos parábolas se mencionan dos maneras de tomar la enseñanza como ejemplo: la del grano de mostaza y la de la levadura. En el primer caso, el hombre tomó la enseñanza como Verdad en la mente; en el segundo, la mujer la recibió en su corazón como Bien. Fuera de la representación de hombre y mujer, estas dos parábolas simbolizan dos medios diferentes de recibir la enseñanza del reino de los cielos; uno es sobre todo a través del pensamiento y el otro es de un modo principal a través del sentimiento. Viniendo como vienen después de las dos grandes parábolas, estas dos parábolas menores relativas a cómo tomar la enseñanza tienen un significado importante. Puede ahora entenderse que estas cuatro parábolas forman, por así decirlo, un cuadro completo del significado del reino de los cielos con relación al hombre en la Tierra.

Estudiemos ahora la interpretación de la parábola del trigo y de la cizaña, según la dio Cristo. Viene después de la parábola de la mujer y la levadura. En ella Cristo no hace ninguna referencia al sueño del hombre por el cual se siembran todos los errores o toda la cizaña. Ya ha mencionado este hecho en las explicaciones dadas a los discípulos sobre la razón por la cual a la multitud enseña en parábolas y no abiertamente. La parábola del trigo y la cizaña se narra de la siguiente manera:

"Otra parábola les propuso, diciendo: «El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo; mas durmiendo los hombres vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y como la hierba salió e hizo fruto, entonces apareció también la cizaña. Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿De dónde pues tiene cizaña? Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos? Y él dijo:

No, porque cogiendo la cizaña no arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega, y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí»." (Mat. XIII, 24-30.)

La interpretación de esta parábola es la que sigue:

"El que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre, y el campo es el mundo, y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo, y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De manera que como es cogida la cizaña y quemada al fuego, así será el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre sus ángeles y cogerán de su reino todos los escándalos y los que hacen iniquidad. Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre; el que tiene oídos para oír, oiga." (Mat. XIII, 37-43.)

Se aclara la explicación acerca de la cizaña. Es, antes que nada, el error, todos los errores, todas las cosas que causan tropiezos con relación a la enseñanza del reino o al nivel superior del desarrollo del hombre; en segundo lugar, se refiere a todos los que obran mal dentro de la enseñanza. La cizaña es la siembra del malo porque representa tanto la enseñanza errada en si misma, como los malos resultados que se derivan de ella (debido al sueño del hombre). Lo mismo se aplica a la simiente del reino, o al trigo, que es tanto la enseñanza verdadera en sí misma como sus resultados al obrar sobre aquellos que están sembrados en buena tierra. La frase que se traduce como "el fin del mundo" significa la "consumación de la época". No se refiere a la destrucción de la tierra material. En este esfuerzo por comprender el reino de los cielos y la enseñanza que le concierne, hemos visto hasta el momento que se siembra a los hombres de diferentes maneras en la tierra, y que forman el material del reino. Hemos visto también que la verdadera enseñanza sobre el reino y cómo alcanzarlo, enseñanza que a su vez se siembra en la mente de los hombres, queda mezclada con las opiniones falsas debido al sueño del hombre, que ésta es una mezcla inextricable y que su separación no puede ocurrir hasta "el fin del mundo", o sea hasta la "consumación de la época". ¿Qué es lo que significa una época o una edad? Una época o una edad es un periodo de tiempo caracterizado por una enseñanza particular acerca de la evolución interior, o el nivel del reino de los cielos. Llega a su fin, y entonces se siembra una nueva cosecha, pero siempre se mezcla con la cizaña. Se hace una nueva cosecha y una separación, y el proceso se repite nuevamente. Cada forma de la enseñanza, desde su comienzo hasta su culminación, es una época. Cada acción de la enseñanza es una acción selectiva. La cosecha son aquellos que en cualquier época particular hayan recibido la enseñanza acerca de la evolución interior, y que la hayan seguido, llevando una a ciento, otro a setenta, y otro a treinta. Ellos alcanzan la vida "eterna" en el nivel del reino de los cielos. En este sentido, debemos recordar las palabras de Cristo: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay" (Juan, XIV, 2).