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Estudos Experimentais

CIÊNCIA — ESTUDOS EXPERIMENTAIS



René Guénon: A GNOSE E AS ESCOLAS ESPIRITUALISTAS

La Gnosis, en su sentido más amplio y más elevado, es el conocimiento; el verdadero gnosticismo no puede pues ser una escuela o un sistema particular, sino que debe ser ante todo la búsqueda de la Verdad integral. Sin embargo, no habría que creer por ello que deba aceptar todas las doctrinas cualesquiera que sean, so pretexto de que todas contienen una parcela de verdad, pues la síntesis no se obtiene por una amalgama de elementos dispares, como lo creen demasiado fácilmente los espíritus habituados a los métodos analíticos de la ciencia occidental moderna.

Se habla mucho actualmente de unión entre las diversas escuelas llamadas espiritualistas; pero todos los esfuerzos realizados hasta aquí para realizar esa unión han resultado vanos. Pensamos que será siempre igual, pues es imposible asociar doctrinas tan disímiles como lo son todas las que se alinea bajo el nombre de espiritualismo; tales elementos jamás podrán constituir un edificio estable. El error de la mayor parte de esas doctrinas sedicentemente espiritualistas es no ser en realidad más que materialismo transpuesto a otro plano, y querer aplicar al dominio del Espíritu los métodos que la ciencia ordinaria emplea para estudiar el Mundo hílico. Esos métodos experimentales nunca harán conocer otra cosa que simples fenómenos, sobre los cuales sobre los cuales es imposible edificar una teoría metafísica cualquiera, pues un principio universal no puede inferirse de hechos particulares. Por lo demás, la pretensión de adquirir el conocimiento del mundo espiritual por medios materiales es evidentemente absurda; este conocimiento, solamente en nosotros mismos podremos encontrar sus principios, y no en los objetos exteriores.

Algunos estudios experimentales tienen sin duda su valor relativo, en el dominio que les es propio; pero, fuera de ese mismo dominio, no pueden ya tener ningún valor. Por ello el estudio de las fuerzas llamadas psíquicas, por ejemplo, no puede presentar para nosotros ni más ni menos interés que el estudio de no importa qué otras fuerzas naturales, y no tenemos ninguna razón para solidarizarnos con el sabio que prosigue este estudio, no más que con el físico o con el químico que estudian otras fuerzas. Entiéndase bien que hablamos solamente del estudio científico de esas fuerzas llamadas psíquicas y no de las prácticas de los que, partiendo de una idea preconcebida, quieren ve ahí la manifestación de los muertos; esas prácticas no tienen ya incluso el interés relativo de una ciencia experimental, y tienen el peligro que presenta siempre el manejo de una fuerza cualquiera por ignorantes.

Luego es imposible para los que buscan adquirir el conocimiento espiritual, unirse a experimentadores, psiquistas u otros, no por que tengan desprecio por estos últimos, sino simplemente porque no trabajan en el mismo plano. No menos imposible les es admitir doctrinas de pretensiones metafísicas que se apoyen sobre una base experimental, doctrinas a las cuales no se puede seriamente conceder un valor cualquiera, y que conducen siempre a consecuencias absurdas.

La Gnosis debe pues descartar todas esas doctrinas, y no apoyarse más que sobre la Tradición ortodoxa contenida en los Libros sagrados de todos los pueblos. Tradición que es por todas partes la misma, a pesar de las formas diversas que reviste para adaptarse a cada raza y a cada época. Pero, aquí aún, se precisa tener mucho cuidado en distinguir esta Tradición verdadera de todas las interpretaciones erróneas y de todos los comentarios de fantasía que se han dado en nuestros días por una multitud de escuelas más o menos ocultistas, que han desgraciadamente querido hablar demasiado frecuentemente de lo que ignoraban. Es fácil atribuir una doctrina a personajes imaginarios para darle más autoridad, y pretender estar en relación con centros iniciáticos perdidos en las regiones más alejadas del Tíbet o sobre las cumbres más inaccesibles del Himalaya; pero los que conocen los centros iniciáticos reales saben lo que hay que pensar de esas pretensiones.

Esto basta para mostrar que la unión de las escuelas llamadas espiritualistas es imposible, y que además, incluso si fuera posible, no produciría ningún resultado válido, y en consecuencia estaría bien lejos de ser tan deseable como lo creen gentes bienintencionadas, pero insuficientemente informadas sobre lo que son verdaderamente esas diversas escuelas. En realidad, la sola unión posible, es la de todos los centros iniciáticos ortodoxos que han conservado la verdadera Tradición en toda su pureza original; pero esta unión no solamente es posible sino que existe actualmente como ha existido en todo tiempo. Cuando el momento haya llegado, la Thébah misteriosa donde son contenidos todos los principios se abrirá, y mostrará a los que sean capaces de contemplar la Luz sin ser cegados por ella, el edificio inmutable de la universal síntesis.