René Guénon: FESTAS CARNAVALESCAS
Además de esta explicación general, que es perfectamente evidente si se quiere reflexionar sobre ella, hay algunas observaciones útiles de realizar en lo que concierne más particularmente a las "mascaradas", que desempeñan un papel importante en el carnaval propiamente dicho y en otras fiestas más o menos similares; y tales observaciones confirmarán lo que acabamos de decir. En efecto, las máscaras de carnaval son generalmente feas y evocan lo más a menudo formas animales o demoníacas, de suerte que constituyen como una especie de "materialización" figurativa de esas tendencias inferiores, y hasta "infernales", a las cuales se permite entonces exteriorizarse. Por lo demás, cada uno elegirá naturalmente, entre esas máscaras, aquella que le convenga mejor, es decir aquella que represente lo que está más conforme con sus propias tendencias de ese orden, de modo que podría decirse que la máscara, a la cual se supone la función de ocultar el verdadero rostro del individuo, hace, al contrario, aparecer a los ojos de todos lo que él lleva realmente en sí, pero que debe habitualmente disimular. Es bien notar, pues ello muestra con más precisión aún el carácter de estos hechos, que hay así como una parodia de esa "reversión" 1 que, según lo hemos explicado en otro lugar 2 , se produce en cierto grado del desarrollo iniciático; parodia, decimos, y contrahechura verdaderamente "satánica", pues allí esa "reversión" es una exteriorización, no ya de la espiritualidad, sino, muy al contrario, de las posibilidades inferiores del ser.
NOTAS: