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NI-EuSou14

Las Apariencias y la Realidad

Interlocutor: Usted ha estado diciendo repetidamente que los aconteceres son sin causa, que una cosa acontece y que no puede asignársele ninguna causa. Ciertamente todo tiene una causa, o varias causas. ¿Cómo he de comprender yo la acausalidad de las cosas? Maharaj: Desde el punto de vista más alto el mundo no tiene ninguna causa.
Int: ¿Pero cuál es su propia experiencia? Mah: Todo es incausado. El mundo no tiene ninguna causa.
Int: Yo no estoy preguntando sobre las causas que condujeron a la creación del mundo. ¿Quién ha visto la creación del mundo? Quizás sea sin un comienzo, siempre existente. Pero yo no estoy hablando del mundo. Yo tomo el mundo como existente —de algún modo. Contiene tantas cosas. Ciertamente, cada una debe tener una causa, o varias causas. Mah: Una vez que usted crea para usted mismo un mundo en el tiempo y el espacio, gobernado por la causalidad, está obligado a buscar y encontrar causas para todo. Usted hace la pregunta e impone una respuesta.
Int: Mi pregunta es muy simple: Yo veo todo tipo de cosas y comprendo que cada una debe tener una causa o un número de causas. Usted dice que son incausadas —desde su punto de vista. Pero, para usted nada tiene ser y, por lo tanto, la cuestión de la causación no se plantea. Sin embargo parece admitir la existencia de las cosas, aunque les niega la causación. Esto es lo que no puedo entender. Una vez que usted acepta la existencia de las cosas, ¿por qué rechazar sus causas? Mah: Yo sólo veo consciencia, y sé que todo es únicamente consciencia, lo mismo que usted sabe que la imagen en la pantalla de cine es únicamente luz.
Int: Sin embargo, los movimientos de la luz tienen una causa. Mah: La luz no se mueve en absoluto. Usted sabe muy bien que el movimiento es ilusorio, una sucesión de interceptaciones y de iluminaciones en la película. Lo que se mueve es la película —la cual es la mente.
Int: Eso no hace que la imagen sea sin causa. La película está ahí, y los actores con los técnicos, el director, el productor, los diversos operarios. El mundo está gobernado por la causalidad. Todo está entrelazado. Mah: Por supuesto, todo está entrelazado. Y por lo tanto todo tiene innumerables causas. El universo entero contribuye a la menor de las cosas. Una cosa es como es porque el mundo es como es. Vea, usted se ocupa de ornamentos de oro y yo —del oro. Entre los diferentes ornamentos no hay ninguna relación causal. Cuando usted refunde un ornamento para hacer otro, no hay ninguna relación causal entre los dos. El factor común es el oro. Pero usted no puede decir que el oro es la causa. No puede ser llamado una causa, pues no causa nada por sí mismo. Se refleja en la mente como «yo soy», como el nombre y la forma particular del ornamento. Sin embargo, todo es únicamente oro. De la misma manera la realidad hace todo posible y sin embargo nada de lo que hace que una cosa sea lo que es, su nombre y su forma, viene de la realidad. ¿Pero por qué preocuparse tanto de la causación? ¿Qué importan las causas, cuando las cosas mismas son transitorias? Deje venir lo que viene e ir lo que se va —¿por qué aferrarse a las cosas e indagar sobre sus causas?
Int: Desde el punto de vista relativo, todo debe tener una causa. Mah: ¿De qué utilidad es para usted el punto de vista relativo? Usted es capaz de ver desde el punto de vista absoluto —¿por qué retroceder a lo relativo? ¿Tiene miedo de lo absoluto?
Int: Tengo miedo. Tengo miedo de caer dormido sobre mis supuestas certezas absolutas. Para vivir una vida decentemente los absolutos no ayudan. Cuando usted necesita una camisa, compra tela, recurre a un sastre y demás. Mah: Toda esta conversación muestra ignorancia.
Int: ¿Y cuál es la visión del conocedor? Mah: Hay solo luz y la luz es todo. Todo lo demás no es más que una imagen hecha de luz. La imagen está en la luz y la luz está en la imagen. Vida y muerte, sí mismo y no sí mismo —abandone todas esas ideas. No son de ninguna utilidad para usted.
Int: ¿Desde qué punto de vista niega usted la causación? Desde lo relativo —el universo es la causa de todo. Desde lo absoluto —no hay nada en absoluto. Mah: ¿Desde qué estado está preguntando?
Int: Desde el estado de vigilia diario, el único en el que tienen lugar todas estas discusiones. Mah: En el estado de vigilia surgen todos estos problemas, pues tal es su naturaleza. Pero, usted no está siempre en ese estado. ¿Qué bien puede usted hacer en un estado en el que cae y del que emerge, sin poder remediarlo? ¿De qué manera le ayuda saber que las cosas están causalmente relacionadas —cómo pueden parecer estarlo en su estado de vigilia?
Int: El mundo y el estado de vigilia emergen y se sumergen juntos. Mah: Cuando la mente está en calma, absolutamente silente, el estado de vigilia ya no es.
Int: Palabras como Dios, universo, el todo, absoluto, supremo, son sólo ruidos en el aire, porque con ellas no puede emprenderse ninguna acción. Mah: Usted está planteando cuestiones que sólo usted puede responder.
Int: ¡No me rechace usted así! Usted está muy dispuesto a hablar de la totalidad, del universo y de todas esas cosas imaginarias. Ellas no pueden venir y prohibirle hablar en su nombre. Yo odio esas generalizaciones irresponsables. Y usted está muy inclinado a personalizarlas. Sin causalidad no habría ningún orden; ninguna acción a propósito sería posible. Mah: ¿Quiere conocer todas las causas de cada acontecer? ¿Es ello posible?
Int: ¡Yo sé que es posible! Todo lo que quiero saber es si hay causas para todo y si las causas pueden ser influenciadas, afectando con ello a los acontecimientos. Mah: Para influir en los acontecimientos, no necesita conocer las causas. ¡Qué manera indirecta de hacer las cosas! ¿No es usted la fuente y el fin de todo acontecimiento? Contrólelo en la fuente misma.
Int: Cada mañana hojeo el periódico y leo con consternación que los sufrimientos del mundo —la pobreza, el odio, y las guerras— continúan sin disminuir. Mis preguntas conciernen al hecho del sufrimiento, a la causa, al remedio. ¡No me rechace diciendo que esto es budismo! No me clasifique. Su insistencia en la acausalidad quita toda esperanza de que el mundo cambie alguna vez. Mah: Usted está confundido debido a que cree que usted está en el mundo, no el mundo en usted. ¿Quién vino primero —usted o sus padres? Usted imagina que nació en un cierto tiempo y lugar, que tiene un padre y una madre, un cuerpo y un nombre. ¡Este es su pecado y su calamidad! Ciertamente usted puede cambiar su mundo si trabaja en ello. Trabaje sin falta. ¿Quién le detiene a usted? Yo nunca le he desanimado. Causas o no causas, usted ha hecho este mundo y puede cambiarlo.
Int: Un mundo sin causa está enteramente más allá de mi control. Mah: Al contrario, un mundo cuya única fuente y fundamento es usted está enteramente dentro de su poder cambiarlo. Lo que se crea siempre puede ser disuelto y recreado. Todo acontecerá como usted lo quiera, provisto que usted lo quiera realmente.
Int: Todo lo que quiero saber es cómo tratar los sufrimientos del mundo. Mah: Usted los ha creado de sus propios deseos y temores, trate con ellos. Todo se debe a que usted ha olvidado su propio ser. Puesto que ha dado realidad a la imagen en la pantalla, usted ama a sus gentes y sufre por ellos y busca salvarlos. Eso no es así. Debe comenzar con usted mismo. No hay ninguna otra vía. Trabaje, por supuesto. No hay ningún mal en trabajar.
Int: Su universo parece contener toda experiencia posible. El individuo traza una línea a través de él y experimenta estados agradables y desagradables. Esto da lugar a la interrogación y a la búsqueda, lo cual amplía la visión y permite al individuo ir más allá de su mundo angosto y autocreado, limitado y egocéntrico. Este mundo personal puede ser cambiado —en el tiempo. El universo es atemporal y perfecto. Mah: Tomar la apariencia por la realidad es un pecado grave y la causa de todas las calamidades. Usted es la presenciación —consciencia omnipenetrante, eterna e infinitamente creativa. Todo lo demás es local y pasajero. No olvide lo que usted es. Mientras tanto trabaje para contento de su corazón. El trabajo y el conocimiento deben ir mano a mano.
Int: Mi propio sentimiento es que mi desarrollo espiritual no está en mis manos. Hacerse uno sus propios planes y llevarlos a cabo no conduce a ninguna parte. Yo sólo doy vueltas en torno de mí mismo. Cuando Dios considere que el fruto está maduro, Él lo cogerá y lo comerá. Cualquier fruto que Le parezca verde permanecerá en el árbol del mundo por otro día. Mah: ¿Usted piensa que Dios le conoce? Él no conoce ni siquiera el mundo.
Int: El suyo es un Dios diferente. El mío es diferente. El mío es misericordioso. Sufre con nosotros. Mah: Usted reza para salvar a uno, mientras mueren millares. Y si todos dejaran de morir, ya no habría ningún espacio sobre la tierra.
Int: Yo no tengo miedo de la muerte. Mi preocupación es la miseria y el sufrimiento. Mi Dios es un Dios simple y más bien impotente. No tiene ningún poder para obligarnos a ser sabios. Sólo puede estar y esperar. Mah: Si usted y su Dios son ambos impotentes, ¿no implica eso que el mundo es accidental? Y si lo es, la única cosa que usted puede hacer es ir más allá de él.