Interlocutor: Los poderes más altos de la mente son la comprensión, la inteligencia y la intuición. El hombre tiene tres cuerpos —el físico, el mental y el causal (prana, mana, karana). El físico refleja su ser, el mental su saber y el causal su creatividad gozosa. Por supuesto, todos estos son formas en la consciencia. Pero parecen estar separados, con cualidades suyas propias. La inteligencia (buddhi) es el reflejo en la mente del poder de conocer (chit). Es lo que hace que la mente conozca. Cuanto más brillante es la inteligencia, tanto más amplio, más profundo y más verdadero es el conocimiento. Conocer cosas, conocer gentes y conocerse uno mismo son todas funciones de la inteligencia: la última es la más importante y contiene a las otras dos. La no comprensión de uno mismo y del mundo conduce a falsas ideas y deseos, que a su vez conducen a la esclavitud. La justa comprensión de uno mismo es necesaria para la liberación de la esclavitud de la ilusión. Yo comprendo todo esto en teoría, pero cuando llega la práctica, encuentro que fallo desesperadamente en mis respuestas a las situaciones y a las gentes y que por mis reacciones inapropiadas lo único que hago es aumentar mi esclavitud. La vida es demasiado rápida para mi mente obtusa y lenta. Comprendo, pero demasiado tarde, cuando los antiguos errores ya se han repetido.
Maharaj: ¿Cuál es entonces su problema?
Int: Necesito una respuesta a la vida, no solo inteligente sino también muy rápida. No puede ser rápida a menos de que sea perfectamente espontánea. ¿Cómo puedo lograr una espontaneidad tal?
Mah: El espejo no puede hacer nada para atraer al sol. Sólo puede mantenerse brillante. Tan pronto como la mente está dispuesta, el sol brilla en ella.
Int: ¿La luz es del Sí mismo, o de la mente?
Mah: Ambas. Ella es incausada e invariable por sí misma y coloreada por la mente, a medida que ésta se mueve y cambia. Se parece mucho a un cinematógrafo. La luz no está en la película, pero la película colorea la luz y hace que parezca que se mueve al interceptarla.
Int: ¿Está usted ahora en el estado perfecto?
Mah: La perfección es un estado de la mente, cuando la mente es pura. Yo soy más allá de la mente, sea cual sea su estado, puro o impuro. La presenciación es mi naturaleza; finalmente yo soy más allá del ser y del no ser.
Int: ¿Me ayudará la meditación a alcanzar su estado?
Mah: La meditación le ayudará a descubrir sus ataduras, a aflojarlas, a desatarlas y a soltar sus amarras. Cuando ya no está atado a nada, usted ha hecho su parte. El resto se hará para usted.
Int: ¿Por quién?
Mah: Por el mismo poder que le ha traído hasta aquí, que ha incitado a su corazón a desear la verdad y a su mente a buscarla. Es el mismo poder que le mantiene vivo. Usted puede llamarlo Vida o lo Supremo.
Int: El mismo poder me mata a su debido tiempo.
Mah: ¿No estaba usted presente en su nacimiento? ¿No estará usted presente en su muerte? Encuentre lo que es siempre presente y su problema de respuesta espontánea y perfecta estará resuelto.
Int: La realización de lo eterno y una respuesta adecuada y sin esfuerzo al acontecer temporal siempre cambiante son dos cuestiones diferentes y separadas. Usted parece mezclarlas en una. ¿Por qué lo hace así?
Mah: Realizar lo Eterno es devenir lo Eterno, el todo, el universo, con todo lo que contiene. Todo acontecer es el efecto y la expresión del todo y está en armonía fundamental con el todo. Toda respuesta desde el todo debe ser justa, sin esfuerzo e instantánea.
No puede ser de otra manera, si es justa. La respuesta que se demora es una respuesta errada. El pensamiento, el sentimiento y la acción deben ser uno y simultáneos con la situación que los reclama.
Int: ¿Cómo ocurre eso?
Mah: Ya se lo he dicho. Encuentre al que estaba presente en su nacimiento y que presenciará su muerte.
Int: ¿Mi padre y mi madre?
Mah: Sí, su padre-madre, la fuente de donde usted vino. Para resolver un problema usted debe seguirle el rastro hasta su fuente. Solo en la disolución del problema en los solventes universales de la indagación y el desapasionamiento puede ser encontrada la solución justa.
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