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NI-EuSou25

Aférrese a «Yo soy»

Interlocutor: ¿Está usted alguna vez alegre o triste? ¿Conoce usted la felicidad y el sufrimiento? Maharaj: Llámelos como usted quiera. Para mí son solo estados de la mente, y yo no soy la mente.
Int: ¿Es el amor un estado de la mente? Mah: Nuevamente, depende de lo que usted entienda por amor. El deseo es, por supuesto, un estado de la mente. Pero la realización de la unidad es más allá de la mente. Para mí, nada existe por sí mismo. Todo es el Sí mismo, todo es mí mismo. Verme a mí mismo en todos, y a todos en mí mismo, es certísimamente amor.
Int: Cuando veo algo agradable, lo quiero. ¿Quién lo quiere exactamente? ¿El sí mismo o la mente?. Mah: La pregunta está mal hecha. No hay ningún «quien». Hay deseo, temor, cólera, y la mente dice —esto es mí mismo, esto es mío. No hay ninguna cosa a la cual pueda llamarse «yo» o «mío». El deseo es un estado de la mente, percibido y nombrado por la mente. Sin la mente que lo perciba y lo nombre, ¿dónde está el deseo?.
Int: ¿Pero hay una cosa tal como percibir sin nombrar? Mah: Por supuesto. Nombrar no puede ir más allá de la mente, mientras que percibir es la consciencia misma.
Int: ¿Cuando alguien muere, qué acontece exactamente? Mah: Nada acontece. Algo deviene nada. Nada era, nada queda.
Int: Ciertamente hay una diferencia entre vivo y muerto. Usted habla vivo como muerto y muerto como vivo. Mah: ¿Por qué se inquieta usted por un solo hombre que muere y se olvida de los millones que mueren cada día? Universos enteros implotan y explotan a cada instante —¿acaso voy a ponerme yo a llorar por ellos? Una cosa está completamente clara para mí: todo lo que es, vive y se mueve y tiene su ser en la consciencia y yo soy en esa consciencia y más allá de esa consciencia. Yo soy en ella como el presenciador. Yo soy más allá de ella como Ser.
Int: Ciertamente usted se preocupa cuando su hijo está enfermo, ¿no es así? Mah: No me lleno de desasosiego. Hago lo necesario. No me inquieto por el futuro. En mi naturaleza hay una adecuada respuesta a cada situación. Yo no me paro a pensar lo que tengo que hacer. Actúo y sigo adelante. Los resultados no me afectan. Ni siquiera me cuido de si son buenos o malos. Sean lo que sean, son —si vuelven a mí, los trato de nuevo. O, más bien, me acontece que los trato de nuevo. No hay ningún sentido de propósito en mi hacer algo. Las cosas acontecen como acontecen —no debido a que yo las haga acontecer, sino que debido a que yo soy ellas acontecen. En realidad nunca acontece nada. Cuando la mente está agitada, hace que Shiva dance, lo mismo que las agitadas aguas del lago hacen que dance la luna. Es todo apariencia, debida a ideas falsas.
Int: Ciertamente, usted es consciente de muchas cosas y se comporta de acuerdo con su naturaleza. Usted trata a un niño como un niño y a un adulto como un adulto. Mah: Lo mismo que el sabor de la sal impregna el gran océano y cada minúscula gota de agua de mar lleva el mismo sabor, así cada experiencia me da el toque de la realidad, la realización siempre fresca de mi propio ser.
Int: ¿Existo yo en su mundo, como usted existe en el mío? Mah: Por supuesto, usted es y yo soy. Pero solo como puntos en la consciencia; nosotros no somos nada aparte de la consciencia. Esto debe comprenderse muy bien: el mundo pende del hilo de la consciencia; ninguna consciencia, ningún mundo.
Int: Hay muchos puntos en la consciencia; ¿hay otros tantos mundos? Mah: Tome usted el sueño por ejemplo. En un hospital puede haber muchos pacientes, todos durmiendo, todos soñando, cada uno soñando su propio sueño privado, personal, incomunicado, inafectado, con un único factor en común —la enfermedad. Similarmente, nosotros nos hemos divorciado en nuestra imaginación del mundo real de la experiencia común y nos hemos encerrado a nosotros mismos en una nube de deseos y temores, de imágenes y pensamientos, de ideas y conceptos personales.
Int: Esto puedo comprenderlo. ¿Pero cual podría ser la causa de la tremenda variedad de los mundos personales? Mah: La variedad no es tan grande. Todos los sueños están sobreimpuestos sobre un mundo común. En alguna medida se configuran y se influencian entre sí. La unidad básica opera a pesar de todos. En la raíz de todo ello está el olvido de sí mismo; no saber quien soy yo.
Int: Para olvidar, uno debe saber. ¿Sabía yo quien soy yo, antes de haberlo olvidado? Mah: Por supuesto. El olvido de sí mismo es inherente al conocimiento de sí mismo. La consciencia y la inconsciencia son dos aspectos de una sola vida. Ambos coexisten. Al conocer el mundo usted olvida el sí mismo —al conocer el sí mismo usted olvida el mundo. ¿Qué es el mundo después de todo? Una colección de recuerdos. Aférrese a una sola cosa, a saber, aférrese a «yo soy» y deje partir todo lo demás. Esto es sadhana. En la realización no hay nada que atrapar ni nada que olvidar. Todo se conoce, nada se recuerda.
Int: ¿Cuál es la causa del olvido de sí mismo? Mah: No hay ninguna causa, debido a que no hay ningún olvido. Los estados mentales se suceden unos a otros, y cada uno de ellos oblitera el anterior. El recuerdo de sí mismo es un estado mental y el olvido de sí mismo es otro. Alternan como el día y la noche. La Realidad es más allá de ambos.
Int: Ciertamente debe haber una diferencia entre olvidar y no saber. No saber no necesita ninguna causa. Olvidar presupone un conocimiento previo y también la tendencia o la capacidad de olvidar. Admito que yo no puedo indagar en la razón del no saber pero el olvido debe tener alguna base. Mah: No hay ninguna cosa tal como no saber. Hay solo olvido. ¿Qué hay de malo en el olvido? Olvidar es tan simple como recordar.
Int: ¿No es una calamidad olvidarse de uno mismo? Mah: Tan malo como recordarse a uno mismo continuamente. Hay un estado más allá del olvido y del no olvido —el estado natural. Recordar, olvidar —estos son estados de la mente, limitados por el pensamiento, limitados por la palabra. Tome, por ejemplo, la idea de haber nacido. Se me dijo que yo había nacido. Yo no recuerdo. Se me ha dicho que moriré. Yo no lo espero. Usted me dice que yo he olvidado, o que me falta imaginación. Pero yo no puedo recordar lo que nunca ha acontecido, ni esperar lo que es patentemente imposible. Los cuerpos nacen y los cuerpos mueren, ¿pero en qué me concierne eso a mí? Los cuerpos vienen y van en la consciencia y la consciencia misma tiene sus raíces en mí. Yo soy la vida, y míos son la mente y el cuerpo.
Int: Usted dice que en la raíz del mundo está el olvido de sí mismo. Para olvidar debo recordar: ¿Qué he olvidado recordar? Yo no he olvidado que yo soy. Mah: Este «yo soy» también puede ser una parte de la ilusión.
Int: ¿Cómo puede ser? Usted no puede probarme que yo no soy. Incluso convencido de que yo no soy —yo soy. Mah: La Realidad no puede ser probada ni desaprobada. Dentro de la mente usted no puede, más allá de la mente no lo necesita. En lo real, la pregunta «¿qué es lo real?» no surge. Lo manifestado (saguna) y lo no manifestado (nirguna) no son diferentes.
Int: En ese caso todo es real. Mah: Yo soy todo. Como mí mismo todo es real. Aparte de mí, nada es real.
Int: Yo no siento que el mundo sea el resultado de un error. Mah: Usted puede decir eso solo después de una plena investigación, no antes. Por supuesto, cuando usted discierne y deja partir todo lo que es irreal, lo que queda es real.
Int: ¿Queda algo? Mah: Lo real queda. ¡Pero no se deje extraviar por las palabras!
Int: Desde tiempo inmemorial, durante innumerables nacimientos, he construido y mejorado y embellecido mi mundo. No es ni perfecto ni irreal. Es un proceso. Mah: Usted está en un error. El mundo no tiene ninguna existencia aparte de usted. En todo momento no es sino un reflejo de usted mismo. Usted lo crea, usted lo destruye.
Int: Y lo construyo de nuevo, mejorado. Mah: Para mejorarlo, usted debe refutarlo. Se debe morir para vivir. No hay ningún renacimiento, excepto a través de la muerte.
Int: Su universo puede ser perfecto. Mi universo personal está mejorando. Mah: Su universo personal no existe por sí mismo. Es meramente una visión limitada y distorsionada de lo real. No es el universo el que necesita mejora, sino su modo de mirar.
Int: ¿Cómo lo ve usted? Mah: Es un escenario donde se está representando un drama del mundo. La cualidad de la representación es todo lo que importa; no lo que los actores dicen y hacen, sino cómo lo dicen y cómo lo hacen.
Int: A mí no me gusta esta idea de lila (juego, representación). Yo compararía el mundo más bien a un terreno edificable donde nosotros somos los constructores. Mah: Usted lo toma demasiado seriamente. ¿Qué hay de malo en el juego? Usted tiene un propósito sólo mientras usted no está completo (purna); hasta entonces la completud, la perfección, es el propósito. Pero cuando usted está completo en usted mismo, plenamente integrado dentro y fuera, entonces goza del universo; usted no trabaja en él. Para el desintegrado puede parecer que usted está trabajando duro, pero eso es una ilusión suya. Los deportistas parecen hacer tremendos esfuerzos: sin embargo su único motivo es jugar y exhibirse.
Int: ¿Quiere usted decir que Dios sólo está divirtiéndose, que está dedicándose a una acción carente de propósito? Mah: Dios no es solo verdadero y bueno, también es bello (satyam-shivam-sundaram). Él crea belleza —por el gozo de la belleza.
Int: ¡Bien, entones la belleza es su propósito! Mah: ¿Por qué introduce usted el propósito? El propósito implica movimiento, cambio, una sensación de imperfección. Dios no tiene como meta la belleza —todo lo que hace es bello. ¿Diría usted acaso que una flor está intentando ser bella? Es bella por su naturaleza misma. Similarmente, Dios es la perfección misma, no un esfuerzo hacia la perfección.
Int: El propósito se cumple a sí mismo en la belleza. Mah: ¿Qué es lo bello? Todo lo que se percibe en plenitud de dicha es bello. La dicha es la esencia de la belleza.
Int: Usted habla de Sat-Chit-Ananda. Que yo soy es evidente. Que yo sé es evidente. Que yo soy dichoso no es en absoluto evidente. ¿Adónde ha ido a parar mi dicha? Mah: Sea usted plenamente presenciador de su propio ser y estará en la dicha conscientemente. Debido a que usted retira su mente de usted mismo y la hace morar en lo que usted no es, usted pierde su sentido de bienestar, de estar bien.
Int: Hay dos sendas ante nosotros —la vía del esfuerzo (yoga marga) y la vía de la comodidad (bhoga marga). Ambas conducen a la misma meta —la liberación. Mah: ¿Por qué la llama usted a bhoga una vía? ¿Y cómo puede la comodidad llevarle a usted a la perfección?
Int: El perfecto renunciador (yogi) encontrará la realidad. El perfecto gozador (bhogi) también llegará a ella. Mah: ¿Cómo puede ser eso? ¿Acaso no son contradictorios?
Int: Los extremos se tocan. Ser un perfecto bhogi es más difícil que ser un perfecto Yogi. Yo soy un hombre humilde y no puedo aventurar juicios de valor. Tanto el Yogi como el Bhogi, después de todo, están interesados en la búsqueda de la felicidad. El Yogi la quiere permanente, el Bhogi se satisface con lo intermitente. A menudo el Bhogi se esfuerza mucho más duramente que el Yogi. Mah: ¿De qué valor es su felicidad cuando tiene que esforzarse por ella? La verdadera felicidad es espontánea y sin esfuerzo.
Int: Todos los seres buscan la felicidad. Sólo los medios difieren. Algunos la buscan dentro y por ello se les llama Yogis; algunos la buscan fuera y por ello se les condena como Bhogis. Sin embargo se necesitan unos a otros. Mah: El placer y el dolor alternan. La dicha es inconmovible. Lo que usted puede buscar y encontrar no es la cosa real. Encuentre lo que nunca ha perdido, encuentre lo inalienable.