Todo Acontece por Sí mismo
Interlocutor: ¿Muere un jnani?
Maharaj: El jnani es más allá de la vida y de la muerte. Lo que nosotros tomamos como inevitable —nacer y morir— a él le parece solo como un modo de expresar el movimiento en lo Inmutable, el cambio en lo sin cambio, el fin en lo sin fin. Para el jnani es evidente que nada nace y nada muere, que nada dura y nada cambia, que todo es como es —atemporal.
Int: Usted dice que el jnani es más allá. ¿Más allá de qué? ¿Más allá del conocimiento?
Mah: El conocimiento tiene su amanecer y su ocaso. La consciencia llega a ser y deja de ser. Es una cuestión de ocurrencia y de observación diaria. Todos nosotros sabemos que a veces somos conscientes y a veces no. Cuando no somos conscientes, eso se nos aparece como una oscuridad o como un vacío. Pero un jnani se sabe a sí mismo como ni consciente ni inconsciente, sino puramente presente, un presenciador de los tres estados de la mente y de sus contenidos.
Int: ¿Cuándo comienza esta presenciación?
Mah: Para un jnani nada tiene comienzo ni fin. Lo mismo que la sal se disuelve en el agua, así todo se disuelve en el ser puro. La sabiduría está negando eternamente lo irreal. Ver lo irreal es sabiduría. Más allá de esto está lo inexpresable.
Int: En mí hay la convicción: «yo soy el cuerpo». Concedido, estoy hablando desde la falta de sabiduría. Pero el estado de sentirse uno mismo el cuerpo, el cuerpo-mente, la mente-cuerpo, o incluso la mente pura —¿cuándo comenzó?
Mah: Usted no puede hablar de un comienzo de la consciencia. Las ideas mismas de comienzo y de tiempo están dentro de la consciencia. Para hablar significativamente del comienzo de algo, usted debe salir fuera de ello. Y en el momento en que usted sale fuera, usted se da cuenta de que no hay ninguna cosa tal y de que nunca la ha habido. Hay solo la realidad, en la cual ninguna «cosa» tiene ser suyo propio. Lo mismo que las olas son impensables sin el océano, así toda existencia está enraizada en el ser.
Int: El hecho es que aquí y ahora yo le estoy preguntando a usted: ¿Cuándo surgió la sensación de «yo soy el cuerpo»? ¿En mi nacimiento? ¿O esta mañana?
Mah: Ahora.
Int: ¡Pero yo recuerdo haberla tenido ayer también!
Mah: La memoria de ayer es ahora solo.
Int: Pero ciertamente yo existo en el tiempo. Tengo un pasado y un futuro.
Mah: Eso es como usted se lo imagina —ahora.
Int: Debe haber habido un comienzo.
Mah: Ahora.
Int: ¿Y que hay sobre el fin?
Mah: Lo que no tiene ningún comienzo no puede tener fin.
Int: Pero yo soy consciente de mi pregunta.
Mah: Una pregunta falsa no puede ser respondida. Solo puede ser vista como falsa.
Int: Para mí es real.
Mah: ¿Cuándo le pareció real a usted? Ahora.
Int: Sí, es completamente real para mí —ahora.
Mah: ¿Qué es real en su pregunta? Ella es un estado de la mente. Ningún estado de la mente puede ser más real que la mente misma. ¿Es real la mente? No es más que una colección de estados, cada uno de ellos transitorio. ¿Cómo puede considerarse real una sucesión de estados transitorios?
Int: Como las cuentas de un collar, los acontecimientos siguen a los acontecimientos —por siempre.
Mah: Todos ellos están enhebrados en la idea básica: «yo soy el cuerpo». Pero incluso ésta es un estado mental y no dura. Viene y va como todos los demás estados. La ilusión de ser el cuerpo-mente está aquí, debido solo a que no se investiga. La no investigación es el hilo en el que están enhebrados todos los estados de la mente. Es como la oscuridad en una habitación cerrada. Esta ahí —aparentemente. Pero cuando la habitación se abre —¿adónde va? No va a ninguna parte, debido a que no estaba ahí. Todos los estados de la mente, todos los nombres y formas de existencia tienen su raíz en la no indagación, en la no investigación, en la imaginación y en la credulidad. Es justo decir «yo soy», pero decir «yo soy esto», «yo soy eso», es un signo de no indagación, de no examen, de debilidad mental o de letargia.
Int: Si todo es luz, ¿cómo surgió la oscuridad? ¿Cómo puede haber oscuridad en medio de la luz?
Mah: No hay ninguna oscuridad en medio de la luz. El olvido de sí mismo es la oscuridad. Cuando nos absorbemos en las otras cosas, en el no sí mismo, olvidamos el sí mismo. No hay nada innatural en ello. ¿Pero, por qué olvidar el sí mismo por un exceso de apego? La sabiduría está en no olvidar nunca el sí mismo como la fuente siempre presente del experimentador y de su experiencia.
Int: En mi estado presente la idea «yo soy el cuerpo» viene espontáneamente, mientras que la idea «yo soy el ser puro» debe ser impuesta a la mente como algo verdadero pero no experimentado.
Mah: Sí, la sadhana (la práctica) consiste en acordarse intensamente de la pura «eseidad» de uno, de no ser algo en particular, ni tampoco una suma de particulares, ni siquiera la totalidad de todos los particulares, la cual constituye el universo. Todo existe en la mente, incluso el cuerpo es una integración en la mente de un vasto número de percepciones sensoriales, cada una de las cuales es también un estado mental. Si usted dice: «yo soy el cuerpo», demuéstrelo.
Int: Helo aquí.
Mah: Solo cuando usted piensa en él. Tanto el cuerpo como la mente son estados intermitentes. La suma total de estos destellos crea la ilusión de la existencia. Averigüe lo que es permanente en lo transitorio, real en lo irreal. Esto es la sadhana.
Int: El hecho es que yo me pienso a mí mismo como el cuerpo.
Mah: Piense en usted mismo sin falta. Pero no introduzca la idea de un cuerpo en el cuadro. Hay solo una corriente de sensaciones, de percepciones, de recuerdos y de ideaciones. El cuerpo es una abstracción, creado por nuestra tendencia a buscar la unidad en la diversidad —lo que, nuevamente, no es dañino.
Int: Se me ha dicho que pensar «yo soy el cuerpo» es una mácula en la mente.
Mah: ¿Por qué hablar así? Tales expresiones crean problemas. El sí mismo es la fuente de todo, y de todos —el destino final. Nada es externo.
Int: Cuando la idea del cuerpo deviene obsesiva, ¿no es enteramente dañina?
Mah: No hay nada malo en la idea de un cuerpo, ni siquiera en la idea «yo soy el cuerpo». Pero limitarse uno mismo a un cuerpo solo es un error. En realidad toda existencia, toda forma, es mía propia, está dentro de mi consciencia. Yo no puedo decir lo que yo soy porque las palabras solo pueden describir lo que yo no soy. Yo soy, y debido a que yo soy, todo es. Pero yo soy más allá de la consciencia y, por lo tanto, en la consciencia yo no puedo decir lo que yo soy. Sin embargo, yo soy. La pregunta «¿quién soy yo?» no tiene ninguna respuesta. Ninguna experiencia puede responderla, pues el sí mismo es más allá de la experiencia.
Int: Sin embargo, la pregunta «¿quién soy yo?» debe ser de alguna utilidad.
Mah: No tiene ninguna respuesta en la consciencia y, por lo tanto, ayuda a ir más allá de la consciencia.
Int: Aquí, yo soy —en el momento presente. ¿Qué es real en ello, y qué no lo es? Ahora, se lo ruego, no me diga usted que mi pregunta es errónea. Cuestionar mis preguntas no me lleva a ninguna parte.
Mah: Su pregunta no es errónea. Es innecesaria. Usted ha dicho: «Aquí y ahora, yo soy». Deténgase ahí, esto es real. No convierta usted un hecho en una pregunta. Ahí está su error. Usted no es ni el conocer, ni el no conocer, ni la mente ni la materia; no intente describirse a usted mismo en términos de mente y materia.
Int: Justamente ahora ha venido a usted un joven con un problema. Usted le ha dicho unas pocas palabras y él se ha ido. ¿Le ha ayudado usted?
Mah: Por supuesto.
Int: ¿Cómo puede usted estar tan seguro?
Mah: Ayudar es mi naturaleza.
Int: ¿Cómo llegó usted a saberlo?
Mah: No hay ninguna necesidad de saber. Ella opera por sí misma.
Int: Sin embargo, usted ha hecho una afirmación. ¿En qué se basa?
Mah: En lo que las gentes me dicen. Pero es usted quien pide pruebas. Yo no las necesito. Enderezar las cosas está en mi naturaleza misma, que es satyan, shivam, sundaram (lo verdadero, lo bueno, lo bello).
Int: Cuando un hombre viene a usted a por consejo y usted le da el consejo, ¿de dónde proviene y por qué poder ayuda?
Mah: El propio ser de ese hombre afecta a su mente e induce una respuesta.
Int: ¿Y cuál es el papel de usted?
Mah: En mí el hombre y su sí mismo se unen.
Int: ¿Por qué el sí mismo no ayuda al hombre sin usted?
Mah: ¡Pero si yo soy el sí mismo! Usted me imagina como separado, de ahí su pregunta. No hay ningún «mi sí mismo» y «su sí mismo». Hay solo el Sí mismo, el único Sí mismo de todo. Extraviado por la diversidad de los nombres y de las formas, de las mentes y de los cuerpos, usted imagina múltiples sí mismos. Nosotros somos ambos el sí mismo, pero usted no parece estar convencido. Esta conversación del sí mismo personal y del sí mismo universal es la etapa del principiante; vaya usted más allá, no se quede atascado en la dualidad.
Int: Volvamos de nuevo al hombre necesitado de ayuda. Ese hombre viene a usted.
Mah: Si viene, puede estar seguro de obtener ayuda. Debido a que su destino es obtener ayuda, por eso ha venido. No hay en ello ninguna fantasía. Yo no puedo ayudar a unos y rechazar a otros. Todo el que viene es ayudado, pues tal es la ley. Solo la forma que toma la ayuda varía de acuerdo con la necesidad.
Int: ¿Por qué debe venir aquí a obtener consejo? ¿No puede obtenerlo desde dentro?
Mah: Él no escuchará. Su mente está vuelta hacia fuera. Pero de hecho toda experiencia está en la mente, e incluso su venida a mí y la obtención de ayuda está todo dentro de él mismo. En lugar de encontrar una respuesta dentro de sí mismo, imagina una respuesta que proviene de afuera. Para mí no hay ningún mí mismo, ningún hombre, ningún dar. Todo esto es meramente un parpadeo en la mente. Yo soy paz y silencio infinitos en los cuales nada aparece, puesto que todo lo que aparece —desaparece. Nadie viene a por ayuda, nadie ofrece ayuda, nadie obtiene ayuda. Todo es únicamente una manifestación en la consciencia.
Int: Sin embargo, el poder de ayudar está ahí y hay alguien o algo que manifiesta ese poder, llámelo usted Dios o Sí mismo o la Mente Universal. El nombre no importa, pero el hecho sí importa.
Mah: Esta es la postura que toma el cuerpo-mente. La mente pura ve las cosas como son —burbujas en la consciencia. Estas burbujas están apareciendo, desapareciendo y reapareciendo —sin tener ningún ser real alguno. No puede adscribírseles ninguna causa particular, pues cada una de ellas es causada por todas y afecta a todas. Cada burbuja es un cuerpo y todos estos cuerpos son míos.
Int: ¿Quiere usted decir, que usted tiene el poder de hacer todo justamente?
Mah: No hay ningún poder como separado de mí. Ello es inherente a mi verdadera naturaleza. Llámelo usted creatividad. De un lingote de oro usted puede hacer muchos ornamentos —cada uno de ellos seguirá siendo oro. Similarmente, sea cual fuere el papel en el cual yo pueda aparecer y sea cual fuere la función que yo pueda desempeñar —yo permanezco lo que yo soy— el «yo» inmutable, inquebrantable, independiente. Lo que usted llama el universo, la naturaleza, es mi creatividad espontánea. Acontezca lo que acontezca —acontece. Pero mi naturaleza es tal que todo acaba en dicha.
Int: Yo tengo el caso de un muchacho que se ha quedado ciego debido a que su estúpida madre le dio a beber alcohol metílico. Le suplico que le ayude. Usted está lleno de compasión y, obviamente, anhelante de ayudar. ¿Por cuál poder puede usted ayudarle?
Mah: Su caso está registrado en la consciencia. Está ahí —indeleblemente. La consciencia operará.
Int: ¿Constituye alguna diferencia el que yo le pida a usted que le ayude?
Mah: Su petición de ayuda es una parte de la ceguera del muchacho. Debido a que él es ciego, usted pide. Usted no ha agregado nada.
Int: ¿Pero será la ayuda de usted un factor nuevo?
Mah: No, todo está contenido en la ceguera del muchacho. Todo está en ella —la madre, el muchacho, usted y yo y todo lo demás. Es un solo acontecer.
Int: ¿Quiere usted decir que incluso nuestra conversación sobre el caso del muchacho estaba predestinada?
Mah: ¿Cómo podría ser de otro modo? Todas las cosas contienen su futuro. El muchacho aparece en la consciencia. Yo soy más allá. Yo no doy órdenes a la consciencia. Yo sé que está en la naturaleza de la presenciación enderezar las cosas. ¡Deje que la consciencia cuide de sus creaciones! La aflicción del muchacho, la piedad de usted, que yo le escuche a usted y la acción de la consciencia —todo esto es un solo hecho— no lo divida usted en componentes y entonces haga preguntas.
Int: ¡Cuán extrañamente funciona su mente!
Mah: Usted es el extraño, no yo. Yo soy normal. Yo soy sano. Yo veo las cosas como son y por lo tanto no tengo miedo de ellas. Pero usted tiene miedo de la realidad.
Int: ¿Por qué iba a tener miedo?
Mah: Es la ignorancia de usted mismo lo que le hace tener miedo y también lo que le hace a usted no presenciador de que tiene miedo. No intente no tener miedo. Derribe primero el muro de la ignorancia.
Las gentes tienen miedo de morir, debido a que no saben lo que es la muerte. El jnani ha muerto antes de su muerte, ha visto que no había nada de qué tener miedo. En el momento en que usted conoce su ser real, usted no tiene miedo de nada. La muerte da libertad y poder. Para ser libre en el mundo, debe morir al mundo. Entonces el universo es suyo propio, deviene su cuerpo, una expresión y una herramienta. La felicidad de ser absolutamente libre está más allá de descripción. Por otra parte, el que tiene miedo de la libertad no puede morir.
Int: ¿Quiere usted decir que el que no puede morir, no puede vivir?
Mah: Póngalo como usted quiera; el apego es esclavitud, el desapego es libertad. Desear es esclavizarse.
Int: ¿De ello se sigue que si usted se salva, el mundo se salva?
Mah: Como un todo el mundo no necesita salvarse. El hombre comete errores y crea aflicción; cuando entra en el campo de la presenciación, de la consciencia de un jnani, se reordena. Tal es la naturaleza del jnani.
Int: Podemos observar lo que se puede llamar el progreso espiritual. Un hombre egoísta se vuelve religioso, se controla a sí mismo, refina sus pensamientos y sentimientos, se entrega a la práctica espiritual, realiza su ser verdadero. ¿Un tal progreso espiritual está gobernado por la causalidad, o es accidental?
Mah: Desde mi punto de vista todo acontece por sí mismo, de un modo enteramente espontáneo. Pero el hombre imagina que trabaja por un incentivo, hacia una meta. Tiene siempre una recompensa en la mente y se esfuerza por ella.
Int: Un hombre rudo, no evolucionado, no trabajará sin una recompensa. ¿No es justo ofrecerle incentivos?
Mah: En cualquier caso, creará incentivos por sí solo. No sabe que crecer está en la naturaleza de la consciencia. Progresará de motivo en motivo e irá a la caza de Gurús para la satisfacción de sus deseos. Cuando por las leyes de su ser encuentra la vía de retorno (nivritti), entonces abandona todos los motivos, pues su interés en el mundo ha terminado. No desea nada —ni de los demás ni de sí mismo. Muere a todo y deviene el Todo. No desear nada y no hacer nada —¡eso es verdadera creación! Contemplar el universo emergiendo y sumergiéndose en el corazón de uno es una maravilla.
Int: El gran obstáculo al esfuerzo interior es el aburrimiento. El discípulo se aburre.
Mah: La inercia y la inquietud (tamas y rajas) trabajan juntas y mantienen sojuzgada a la claridad y la armonía (sattva). tamas y rajas deben ser conquistados antes de que sattva pueda aparecer. Todo llegará a su debido tiempo, de manera enteramente espontánea.
Int: ¿No hay ninguna necesidad de esfuerzo entonces?
Mah: Cuando se necesite esfuerzo, el esfuerzo aparecerá. Cuando el no esfuerzo devenga esencial, se presentará por sí solo. Usted no necesita empujar a la vida. Solo fluya con ella y entréguese completamente a la tarea del momento presente, que es el morir ahora al ahora. Pues vivir es morir. Sin la muerte la vida no puede ser.
Comprenda usted la cosa esencial de que el mundo y el sí mismo son uno y perfectos. Solo su actitud es deficiente y necesita reajuste.
Este proceso o reajuste es lo que usted llama sadhana. Usted llega a ello poniendo fin a la indolencia y usando toda su energía para abrir la vía a la claridad y a la caridad. Pero en realidad todos éstos son signos de un crecimiento inevitable. No tenga usted miedo, no resista, no se retrase. Sea lo que usted es. En eso no hay nada que temer. Confíe e inténtelo. Experimente honestamente. Dé a su ser real una posibilidad de dar forma a su vida. Usted no lo lamentará.