La Realidad no puede ser Expresada
Interlocutor: He notado un sí mismo nuevo emergiendo en mí, independiente del sí mismo viejo. En cierto modo coexisten. El sí mismo viejo continúa por sus derroteros habituales; el nuevo deja que el viejo sea, pero no se identifica con él.
Maharaj: ¿Cuál es la diferencia principal entre el sí mismo viejo y el nuevo?
Int: El sí mismo viejo quiere todo definido y explicado. Quiere que las cosas concuerden entre sí verbalmente. El nuevo no se preocupa por las explicaciones verbales —acepta las cosas como son y no busca relacionarlas con cosas recordadas.
Mah: ¿Es usted plena y constantemente consciente de la diferencia entre lo habitual y lo espiritual. ¿Cuál es la actitud del sí mismo nuevo hacia el viejo?
Int: El nuevo solo observa al viejo. No es ni amistoso ni no amistoso. Acepta al sí mismo viejo junto con todo lo demás. No niega su ser, pero no acepta su valor y validez.
Mah: El nuevo es la negación total del viejo. El nuevo permisivo no es realmente nuevo. No es más que una nueva actitud del viejo. El realmente nuevo oblitera al viejo completamente. Los dos no pueden estar juntos. ¿Hay un proceso de autodesnudación, una constante negativa a aceptar las ideas y los valores viejos, o hay una mutua tolerancia? ¿Cuál es su relación?
Int: No hay ninguna relación particular. Coexisten.
Mah: Cuando usted habla del sí mismo viejo y del nuevo, ¿a quién tiene usted en la mente? Como hay continuidad en la memoria entre los dos, cada uno recordando al otro, ¿cómo puede hablar de dos sí mismos?
Int: Uno es un esclavo de los hábitos, el otro no. Uno conceptualiza, el otro está libre de toda idea.
Mah: ¿Por qué dos sí mismos? Entre el esclavo y el libre no puede haber ninguna relación. El hecho mismo de la coexistencia prueba su unidad básica. No hay más que un único sí mismo —él es siempre ahora. Lo que usted llama el otro sí mismo —viejo o nuevo— no es más que una modalidad, otro aspecto del único sí mismo. El sí mismo es uno. Usted es ese sí mismo y usted tiene ideas de lo que usted ha sido o será. Pero una idea no es el sí mismo. Justo ahora, usted está sentado frente a mí, ¿cuál sí mismo es usted? ¿El viejo o el nuevo?
Int: Los dos están en conflicto.
Mah: ¿Cómo puede haber conflicto entre lo que es y lo que no es? El conflicto es la característica del viejo. Cuando el nuevo emerge, el viejo ya no es. Usted no puede hablar del nuevo y del conflicto al mismo tiempo. Incluso el trabajo de esforzarse por el sí mismo nuevo lo hace el viejo. Siempre que hay conflicto, trabajo, pugna, esfuerzo, anhelo de cambio, el nuevo no es. ¿Hasta qué punto está usted libre de la tendencia habitual a crear y a perpetuar conflictos?
Int: No puedo decir que yo soy ahora un hombre diferente. Pero he descubierto cosas nuevas sobre mí mismo, estados tan diferentes de los que conocía antes, que siento justificado llamarlos nuevos.
Mah: El sí mismo viejo es su propio sí mismo. El estado que surge repentinamente y sin causa, no tiene ningún rastro de sí mismo; usted puede llamarlo «dios». Lo que es sin semilla y sin raíz, lo que no brota ni crece, ni florece ni fructifica, lo que viene al ser repentinamente y en plenitud de gloria, misteriosa y maravillosamente, usted puede llamar a eso «dios». Es enteramente inesperado y sin embargo inevitable, infinitamente familiar y sin embargo sumamente sorprendente, más allá de toda esperanza y sin embargo absolutamente cierto. Debido a que es sin causa, es sin obstáculo. Obedece solo a una ley: la ley de la libertad. Nada que implica una continuidad, una secuencia, un paso de una etapa a otra puede ser lo real. No hay ningún progreso en la realidad, es final, perfecta, incomparable.
Int: ¿Cómo puedo provocarla?
Mah: Usted no puede hacer nada para provocarla; pero puede evitar crear obstáculos. Observe su mente, como viene al ser, como funciona. Cuando usted observa su mente, se descubre a usted mismo como el observador. Cuando usted permanece inmóvil, solo observando, se descubre a usted mismo como la Luz detrás del observador. La fuente de la luz es obscura, lo no conocido es la fuente del conocimiento. Solo esa fuente es. Retorne a esa fuente y more ahí. No está en el cielo ni en el omnipenetrante éter. Dios es todo lo que es grande y maravilloso; yo no soy nada, no tengo nada, no puedo hacer nada. Sin embargo todo sale de mí —la fuente es mí mismo; la raíz, el origen es mí mismo.
Cuando la realidad estalla en usted, puede llamarlo experiencia de Dios. O, más bien, es Dios experimentándole a usted. Dios le conoce cuando usted se conoce a usted mismo. La realidad no es el resultado de un proceso; es una explosión. Está definitivamente más allá de la mente, pero todo lo que usted puede hacer es conocer bien su mente. No es que la mente vaya a ayudarle, pero conociendo su mente usted puede evitar que su mente le incapacite. Usted tiene que estar muy alerta, o su mente le engañará. Es como vigilar a un ladrón —no es que usted espere nada de un ladrón, sino que no quiere ser robado. De la misma manera usted presta suma atención a la mente sin esperar nada de ella.
O tome otro ejemplo. Nosotros tenemos la vigilia y el sueño. Después del trabajo de un día viene el sueño. Ahora, ¿voy yo a dormir o es la inadvertencia —característica del estado de sueño— la que viene a mí? En otras palabras —nosotros estamos despiertos debido a que estamos dormidos. Nosotros no nos despertamos a un estado de despertar real. En el estado de vigilia el mundo emerge debido a la ignorancia y le introduce a uno dentro de un estado de vigilia soñado. Tanto el sueño como la vigilia son nombres mal dados. Nosotros solo estamos soñando. El verdadero despertar y el verdadero dormir solo los conoce el jnani. Nosotros soñamos que estamos despiertos, nosotros soñamos que estamos dormidos. Los tres estados son solo variedades del estados de sueño. Tratar todo como un sueño libera. Mientras usted da realidad a los sueños, es su esclavo. Al imaginar que usted ha nacido como fulano, deviene un esclavo para fulano. La esencia de la esclavitud es imaginarse a usted mismo como un proceso, tener pasado y futuro, tener historia. En realidad, nosotros no tenemos ninguna historia, no somos un proceso, no nos desarrollamos, ni decaemos; de modo que vea todo como un sueño y permanezca fuera de él.
Int: ¿Qué beneficio saco de escucharle a usted?
Mah: Le estoy pidiendo que retorne a usted mismo. Todo lo que le pido es que se mire a usted mismo, hacia usted mismo, dentro de usted mismo.
Int: ¿Con cuál propósito?
Mah: Usted vive, siente, piensa. Prestando atención a su vivir, sentir y pensar, usted se libera de ellos y va más allá de ellos. Su personalidad se disuelve y solo queda el presenciador. Entonces usted va más allá del presenciador. No pregunte como acontece. Solo busque dentro de usted mismo.
Int: ¿Qué es lo que constituye la diferencia entre la persona y el presenciador?
Mah: Los dos son modos de la consciencia. En uno usted desea y teme, en el otro usted no es afectado por el placer y el dolor y no es perturbado por los aconteceres. Usted los deja venir y partir.
Int: ¿Cómo se establece uno en el estado más alto, en el estado de presenciación pura?
Mah: La consciencia no brilla por sí misma. Brilla por una luz más allá de ella. Habiendo visto la cualidad como de sueño de la consciencia, busque la luz en la que aparece, la cual le da ser. Hay el contenido de la consciencia tanto como la presenciación de ella.
Int: Yo sé y sé que yo sé.
Mah: Eso es, con tal de que el segundo conocimiento sea no condicional y atemporal. Olvide lo conocido, pero recuerde que usted es el conocedor. No esté todo el tiempo inmerso en sus experiencias. Recuerde que usted es más allá del experimentador, por siempre no nacido y sin muerte. Al recordarlo, la cualidad del conocimiento puro emergerá, la luz de la presenciación incondicional.
Int: ¿En qué punto experimenta uno la realidad?
Mah: La experiencia es del cambio, viene y va. La realidad no es un acontecer, no puede ser experimentada. No es perceptible de la misma manera en que es perceptible un acontecer. Si espera que tenga lugar un acontecimiento, con la llegada de la realidad, usted esperará siempre, pues la realidad ni viene ni va. Tiene que ser percibida, no esperada. No tiene que prepararse ni anticiparse. El mismo anhelo y búsqueda de la realidad es el movimiento, la operación, la acción de la realidad. Todo lo que usted puede hacer es aprehender el punto central, a saber, que la realidad no es un acontecer y que no acontece, y que todo lo que acontece, todo lo que viene y va, no es la realidad. Vea el acontecer solo como acontecer, lo transitorio solo como transitorio, la experiencia como mera experiencia y usted ha hecho todo lo que puede hacer. Entonces usted es vulnerable a la realidad, ya no está armado contra ella, como lo estaba cuando daba realidad a los aconteceres y experiencias. Pero tan pronto como hay algún agrado o desagrado, usted ha corrido una cortina.
Int: ¿Diría usted que la realidad se expresa a sí misma en la acción más bien que en el conocimiento? ¿O es una sensación especial?
Mah: Ni la acción, ni la sensación, ni el pensamiento expresan la realidad. No hay ninguna cosa tal como una expresión de la realidad. Usted está introduciendo una dualidad donde no hay ninguna. Solo la realidad es, no hay nada más. los tres estados de vigilia, de sueño y de sueño profundo no son mí mismo y yo no estoy en ellos. Cuando yo muera, el mundo dirá —«¡Oh, Maharaj ha muero!». Pero para mí éstas son palabras sin contenido, no tienen ningún significado. Cuando se hace el culto ante la imagen del Gurú, todo tiene lugar como si él se despertara y se bañara y comiera y reposara, y saliera a dar un paseo y regresara, les bendijera a todos y se fuera a dormir. Todo se cumple hasta en los más mínimos detalles y sin embargo hay un sentido de irrealidad en todo ello. Así es el caso conmigo. Todo acontece según se necesita, sin embargo nada acontece. Yo hago lo que parece ser necesario, pero al mismo tiempo sé que nada es necesario, que la vida misma es solo una ficción.
Int: ¿Por qué vivimos entonces? ¿Por qué todo este innecesario venir e ir, despertar y dormir, comer y digerir?
Mah: Nada es hecho por mí, todo acontece. Yo no espero, no planeo, solo observo acontecer los aconteceres, sabiendo que son irreales.
Int: ¿Fue usted siempre así desde el primer momento de la iluminación?
Mah: Los tres estados siguen su curso como de costumbre —hay vigilia y sueño, y vigilia de nuevo, pero no me acontecen a mí. Solo acontecen. A mí nunca me acontece nada. Hay algo sin cambio, sin movimiento, inmutable, semejante a una roca, inexpugnable; una masa sólida de puro ser-consciencia-felicidad. Yo nunca estoy fuera de ella. Nada puede sacarme de ella, ninguna tortura, ninguna calamidad.
Int: ¡Sin embargo, usted es consciente!
Mah: Sí y no. Hay paz —profunda, inmensa, inconmovible. Los aconteceres se registran en la memoria, pero no tienen ninguna importancia. Yo apenas soy consciente de ellos.
Int: Sí, le comprendo a usted correctamente, este estado no vino por cultivo.
Mah: No hubo ninguna venida. Fue así —siempre. Hubo un descubrimiento y fue repentino. Lo mismo que al nacer usted descubre el mundo repentinamente, tan repentinamente yo descubrí mi ser real.
Int: ¿Estaba oculto por la niebla y su sadhana la disolvió? Cuando su verdadero estado devino claro para usted, ¿permaneció claro, o se obscureció de nuevo? ¿Es su condición permanente o intermitente?
Mah: Absolutamente estable. Haga yo lo que haga, permanece como una roca —inamovible. Una vez que usted ha despertado a la realidad, usted permanece en ella. ¡Un niño no retorna a la matriz! Es un estado simple, más pequeño que lo más pequeño, más grande que lo más grande. Es evidente por sí mismo y sin embargo más allá de descripción.
Int: ¿Hay una vía hacia él?
Mah: Todo puede devenir una vía, provisto que usted esté interesado. Quebrarse la cabeza con mis palabras e intentar aprehender su significado pleno es una sadhana completamente suficiente para derribar el muro. Nada me perturba. Yo no ofrezco ninguna resistencia a la perturbación —por lo tanto no se queda conmigo. En el lado de usted hay demasiada perturbación. En el mío no hay ninguna perturbación en absoluto. Venga a mi lado. Usted es propenso a la perturbación. Yo soy inmune. Acontezca lo que acontezca —lo que se necesita es un interés sincero. La seriedad lo logra.
Int: ¿Puedo lograrlo yo?
Mah: Por supuesto. Usted es enteramente capaz de cruzar. Solo sea sincero.