Extrato de RBN II-34
En primer lugar, debes saber que todos los entes tricerebrados, cualquiera que sea el planeta en el que surgen y cualquiera que sea su revestimiento exterior, esperan siempre las manifestaciones de la acción de esa ley con mucha impaciencia y alegría, un poco como tus favoritos esperan sus grandes fiestas llamadas «Pascuas», «Bairam», «Zadik», «Ramadán», «Kaialana», y tantas otras.
La única diferencia es que si tus favoritos aguardan sus fiestas con impaciencia, se debe a que en sus «días santos» han adquirido la costumbre de «divertirse» sin reparos y de «embriagarse» libremente; mientras que en los demás planetas los entes aguardan con impaciencia las manifestaciones de la acción del Solioonensius porque, gracias a ella, se incrementa la necesidad de evolucionar en el sentido de adquisición de la Razón Objetiva.
En cuanto a las causas que desencadenan directamente la acción de esa ley cósmica, difieren según los planetas, pero fluyen y dependen siempre de lo que se llama el «movimiento armónico universal»; en lo referente al planeta Tierra, lo que se llama el «centro de gravedad de las causas» está constituido por la «tensión periódica» del sol de ese sistema, la cual es provocada a su vez por la acción que sobre él ejerce el sistema solar vecino, que existe con el nombre de «Baleaooto».
En este último sistema, sin embargo, el «centro de gravedad de las causas» es determinado por la presencia entre sus concentraciones del gran cometa «Soini», el cual, debido a ciertas combinaciones del «movimiento armónico universal», se aproxima a veces, en su caída, muy cerca de su sol Baleaooto, que debe entonces acrecentar fuertemente su «tensión» para mantenerse en la trayectoria de su propia caída. Esa tensión ocasiona una tensión en los soles de los sistemas solares vecinos, entre los cuales se encuentra el sistema de Ors; y cuando, a su vez, el sol Ors aumenta su tensión para no modificar la trayectoria de caída que le es propia, provoca igualmente la tensión de todas las concentraciones de su sistema, entre las cuales está también el planeta Tierra.
La «tensión» de todos los planetas repercute en la presencia común de todos los entes que surgen en él y que lo habitan, generando siempre en ellos, además de deseos e intenciones de las que no son conscientes, una sensación llamada «labolioonosar sagrado», que tus favoritos habrían denominado «sentimiento religioso». Y precisamente es ese sentimiento eseral el que surge algunas veces en las necesidades y tendencias — de las que te hablé recientemente —, hacia un perfeccionamiento de sí, en el sentido de una adquisición acelerada de la Razón Objetiva.
Curiosamente, cuando esa sagrada sensación — o cualquier otra sensación similar, generada por una realización cósmica — se produce en la presencia común de tus favoritos, la consideran como un síntoma de una de sus muchas enfermedades; en ese caso, por ejemplo, a esa sensación le llaman «nervios».
Debo también decirte que antiguamente ese impulso propio de la presencia de todos los entes tricerebrados de nuestro Gran Universo surgía y se desarrollaba casi normalmente en la mayoría de los entes del planeta Tierra, concretamente desde el tiempo en que el órgano Kundabuffer fue extirpado de su presencia hasta la segunda perturbación transapalniana.
Pero posteriormente, entre las calamidades generadas por las anormales circunstancias de existencia eseral ordinaria que ellos establecieron, sobre todo a partir del momento en que comenzó a predominar en la presencia de cada ser terrestre tricerebrado ese «malvado dios interior» llamado «auto-tranquilización», sucedió que bajo la acción del Solioonensius surgió entre ellos — en lugar de las necesidades y tendencias hacia un acelerado perfeccionamiento de sí mismos —, algo que ellos definen con las palabras «necesidad de libertad», y que es la causa principal de la aparición de los tristes procesos similares a este último llamado «bolchevismo».
Más adelante te explicaré cómo se representan ellos su famosa «libertad»; por el momento, sólo te diré que la sensación generada por la acción del Solioonensius acrecienta en ellos la necesidad de un cambio en las circunstancias exteriores de su existencia eseral ordinaria, hasta entonces más o menos estable.
Después de la segunda perturbación transapalniana sufrida por ese desafortunado planeta, es decir, después del «desastre de la Atlántida», la acción de la ley cósmica Solioonensius sobre la presencia común de tus favoritos se realizó más de cuarenta veces, y casi desde el principio, esa extraña «necesidad de libertad», ya fijada en la mayoría de ellos, produjo finalmente casi lo mismo que se ha producido estos últimos años en el conjunto de grupos que pueblan la parte de la superficie de tu planeta llamada «Rusia».
Es extremadamente importante darse cuenta de que esos terribles procesos no hubieran podido jamás tener lugar entre los entes tricerebrados del planeta Tierra, si los datos que han permanecido intactos en su subconsciente para generar el impulso eseral de consciencia y hacia los cuales el Muy Santo Ashiata Shiemash fue el primero en dirigir su atención, y con los que contó para cumplir su misión, hubiesen tomado parte en el funcionamiento de ese consciente suyo que se ha vuelto habitual durante su estado de vigilia.
Pero debido a que los datos para el impulso sagrado de «consciencia eseral» no participan en el funcionamiento de su consciente, la acción de la ley Solioonensius, así como la de otras leyes cósmicas inevitables, adquiere formas anormales y muy lamentables para ellos.