VIDE: Bakhtiar Sufi, Excertos Sufis
La etimología de la palabra sufí, utilizada para designar a los espirituales del Islam, ha sido objeto de numerosos estudios y controversias. En general, se ha aceptado la explicación facilitada por diversos maestros sufíes, relacionándola con la palabra áraba suf, lana. Llevar una túnica de lana sería la marca distintiva del sufí; de ahí, la palabra tsawwof, hacer profesión de sufismo. Pero ¿resulta esta explicación totalmente satisfactoria? Es conocido el hecho de que nunca han faltado gramáticos ingeniosos capaces de vincular con raíces semíticas las palabras extranjeras introducidas en la lengua árabe. En Occidente, algunos orientalistas vieron simplemente en la palabra sufí una transcripción del griego sophos, sabio (sufiya, sufismo, con la misma ortografía, en árabe, que Haghia Sophia). Demasiado hermoso, sin embargo, el gran sabio Bírúní (siglo X), en su libro sobre la india, sabía muy bien que la palabra no era de origen árabe y también veía en ella una transcripción del griego sophos. La evidencia se imponía tanto más cuanto que la idea del sabio correspondía no a la nuestra pero sí a la que se desprende de la hagiografía de Empédocles de Agrigento como sabio-profeta, cuya importancia se ha señalado aquí; cf. Tzzoddín Káshání, Misbáh al-Hidáya, ed. Jaláloddín Homáyí, Teherán, 1947, pp. 65-66. (HCIbnArabi)