YHWH-Elohim, Kyrios
VIDE: YHWH, Elohim
Juli Peradejordi: Excertos de LA PUERTA
El nombre YHWH-Elohim aparece por primera vez en la Torah en Génesis II, 4, justo después de haber sido creado el mundo. El texto sagrado dice así:
«Estas son las generaciones (toldot) de los Cielos y la Tierra cuando fueron creados, en el día en que YHWH-Elohim hizo los Cielos y la Tierra».
Según el Midrash Rabbá, cuando YHWH-Elohim hizo los Cielos y la Tierra, no había ningún brote sobre ésta y no había germinado ninguna planta, «pues YHWH-Elohim aún no había hecho llover sobre la tierra y no había hombre para trabajar el suelo».
Acto seguido, tuvo lugar la creación del hombre: «Y formó YHWH-Elohim al hombre del polvo de la tierra» (Génesis II, 7).
Según este Midrash, adam (‘hombre’), matar (‘lluvia’) y eretz (‘tierra’) son todos ellos nombres de tres letras para indicar que: «No hay lluvia sin tierra; no hay tierra sin lluvia y sin ellas dos no hay hombre».
En un sentido literal, esta enigmática aseveración no presenta mayores dificultades: el hombre, formado (vaitser) de barro (agua de lluvia y tierra) depende tanto del agua del cielo como de los frutos de la tierra para su cotidiana subsistencia. Pero este pasaje se refiere sin duda a un misterio mucho más sublime, según declara en este mismo Midrash, Rabí Haiá bar Abba: «La lluvia vale tanto como la resurrección de los muertos"».
Leyendo entre líneas, podemos extraer las siguientes conclusiones:
Hasta que es creado el hombre, no hay lluvia: se trata pues de dos acontecimientos simultáneos, lo cual centra todo el problema del hombre.
Sin tierra y sin lluvia, no hay hombre, lo cual parece referirse a dos partes de una misma cosa que han de unirse para que tenga lugar el acontecimiento de la creación.
Sin hombre, finalmente, no hay quien estudie la Torah y, por lo tanto, no hay resurrección: «Felices los Hijos de Israel que se consagran al estudio de la Torah y que conocen sus caminos, pues gracias a ella conocerán el Mundo por venir».
Esta unión a la que tan sutilmente se alude y que parece tener lugar en el hombre, puede verse reflejada en el hecho de que el autor bíblico ya no nos habla de YHWH o de Elohim, sino de YHWH-Elohim.
Ya Filón de Alejandría (8) distinguía en la divinidad dos potencias: una creadora que la Escritura denomina Dios (Theos) y otra real (en el sentido de regia) llamada Señor (Kyrios). Para este autor corresponden exactamente Theos a Elohim y Kurios a YHWH.
En el judaísmo palestino ocurre lo mismo: «Allí donde Dios es llamado YHWH, actúa con misericordia; cuando es llamado Elohim, actúa con estricta justicia».
Refiriéndose a estos dos aspectos de Dios, En el Talmud está dicho: «Hay un asiento para la Justicia divina y otro para su Misericordia».
Según la Cábala, Dios tiene dos aspectos o medidas (midot), una terrible y destructora, llamada la medida del rigor: Elohim. Otra misericordiosa, graciosa, clemente, llamada medida de la Misericordia: YHWH.
Comentando otro versículo de Génesis en el que aparece el nombre YHWH-Elohim, Schneur Zalman escribía:
"El término YHWH designa el flujo divino por el cual es llevado a la existencia el mundo y por el cual es mantenido; (10) la palabra Elohim designa la dominación divina sobre este flujo, sin la cual la abundancia absorbería al mundo. Es gracias a la asociación del amor divino y de la dominación divina (YHWH-Elohim dijo...) que el mundo puede subsistir".
"E hizo Elohim dos grandes luminarias..."
Comentando este versículo de Génesis I, 16, el Zohar nos explica:
«Originariamente estaban ligadas no formando más que una. Era el secreto del Nombre completo unificado: YHWH-Elohim (...) Pero la luna no estaba tranquila ante el sol y tenía vergüenza ante él (...) La gran luminaria, es YHWH y la pequeña luminaria es Elohim.»
Esta diferenciación entre YHWH y Elohim concuerda asombrosamente con otro gran tema cabalístico: la escisión provocada por la Caída, simbolizada también por el hecho que Eva diera de comer a Adán del fruto prohibido y ambos "sintieran vergüenza".
Podemos reencontrar el tema de la escisión entre YHWH y Elohim en la Cábala de Safed, cuando se alude a la división en dos del Nombre de Dios YHWH. A raíz de la Caída, habría quedado dividido en dos partes: YH arriba y WH abajo.
En la reunión de estas dos partes parece constituir uno de los secretos de la Cábala, el Tikún.
Es el sentido del Sacrificio (de Sacer facio, hago sagrado), en hebreo Korban, "el que acerca, el que religa", palabra relacionada con Kereb, "corazón, entrañas, interior". (13)
Numerosos cabalistas hablan en sus escritos de esta reunión. Algunos la representan por la letra alef, la primera del alfabeto por lo que simboliza a la Unidad. Si el Nombre de Dios YHWH vale 26 (Y = 10, H = 5, W = 6, H =5), la letra Alef estaría formada por una Vav (=6) y dos Iod (10 por 2 = 20).
Otros ven esta reunión en un versículo del Deuteronomio (IV, 39) que dice:
"Y sabe hoy y recuerda en tu corazón que YHWH es Elohim..."
Comentándolo, el Zohar sugiere:
«Integra el nombre Elohim en el nombre YHWH para comprender que es uno e indivisible (...) Cuando el hombre ha comprendido que todo es uno y no inserta ya ninguna fragmentación, el ‘otro lado’ (14) se retira del mundo y no lo influencia más.»
Este parece ser también el sentido del versículo de Génesis I,15:
"Y hayan luminarias en el firmamento..."
En la palabra luminarias (Meorot), las letras Mem, Tav están unidas por la palabra Or, luz. (15)
Sin embargo, en la palabra Met, muerte, sólo lo están por la letra Vav.
Pero no nos dejemos engañar por las apariencias, ya que: "La muerte es una luz velada de terror". (16)
¡Ojalá sepamos transmutar con Su ayuda este terror en amor y misericordia!