SOBRE LOS QUERUBINES, LA ESPADA FLAMÍGERA Y CAÍN, PRIMER HOMBRE NACIDO DE HOMBRE (DE CHERUBIM)
Excertos da tradução em espanhol de JOSÉ MARÍA TRIVIÑO
Liberdade
74. XXIII. Es forzoso, realmente, que quien está vinculado estrechamente a estas cosas1 no perciba ni en sueños la libertad, ya que solo huyendo y apartándonos de ellas alcanzamos a participar de la libertad. Otro2 hay también, que, pagado de sí mismo y haciendo patente su demencia manifiesta: Aun cuando alguien me arrebatare algo, lucharé por ello como cosa que me pertenece y alcanzaré a imponerme. "Perseguiré"; dice, en efecto, "capturaré; me repartiré los despojos, satisfaré a mi alma; con mi espada causaré destrozos, y mi mano ejercerá el dominio". (Ex. XV, 9.)
75. A éste puedo yo decirle: ¡Insensato!, no te das cuenta de que entre las creaturas todo aquel que cree "perseguir" es perseguido; ya que las enfermedades, la vejez y la muerte, juntamente con la restante multitud de males voluntarios e involuntarios acosan, perturben y persiguen a cada uno de nosotros; y el que cree "capturar" a otro y "dominar" es capturado y dominado; y alguno, cuando aguardaba quedarse con el fruto de un saqueo y procedía a "repartir" las partes del botín, resultó vencido por los victoriosos enemigos, con lo que sobrevino a su alma la indigencia en vez de la "satisfacción" y la servidumbre en vez del "dominio"; y fue "'destrozado" en vez de destrozar sufriendo en plena medida todo cuanto pensó hacer a otros.
76. Es que este hombre era en realidad un enemigo de la convincente razón y de la misma naturaleza, cuando se atribuía a sí mismo todo cuanto toca al hacer y olvidaba todas las cosas que nos sobrevienen, como si estuviese libre del cúmulo de calamidades que de cada una de ellas se derivan.
NOTAS