El equívoco implicado en una expresión tal como corner-stone reposa en definitiva en los diferentes sentidos posibles del término "ángulo"; Coomaraswamy señala que, en diversas lenguas, las palabras que significan 'ángulo' están a menudo en relación con otras que significan 'cabeza' y 'extremidad': en griego, kephalè, 'cabeza' o, en arquitectura, 'capitel' (capitulum, diminutivo de caput), no puede aplicarse sino a una sumidad; pero ákros (sánscrito agra) puede indicar una extremidad en cualquier dimensión, es decir, en el caso de un edificio, tanto la sumidad a la cual designa, es verdad, más habitualmente, como cualquiera de los cuatro ángulos o esquinas (la palabra correspondiente en francés, coin, está etimológicamente emparentada con el griego gônía, 'ángulo' (mientras que "esquina" procede del árabe rukn, 'ángulo')). Pero todavía más importante, desde el punto de vista de los textos concernientes a la "piedra angular" en la tradición judeocristiana, es la consideración de la palabra hebrea que significa 'ángulo': esa palabra es pinnáh, y se la encuentra en las expresiones eben pinnáh, 'piedra angular', y ro'sh pinnáh, 'cabeza de ángulo'; y resulta particularmente notable que, en sentido figurado, la misma palabra se emplea para significar 'jefe': una expresión que designa a los 'jefes del pueblo' (pinnôt ha-'am) está literalmente traducida en la Vulgata por anguli populorum 1 . Un 'jefe' o 'caudillo' es etimológicamente el 'cabeza' (caput), y pinnáh se relaciona, por su raíz, con penè, que significa 'faz'; la relación estrecha entre las ideas de "cabeza" y de "faz" es evidente, y, además, el término "faz" pertenece a un simbolismo de muy general difusión, que merecería examinarse aparte 2 . Otra idea conexa es también la de "punta" (que se encuentra en el sánscrito agra, el griego ákros, el latín acer y acies); ya hemos hablado del simbolismo de las puntas con motivo del de las armas y los cuernos 3 , y hemos visto que se refiere a la idea de extremidad, pero más en particular en lo que concierne a la extremidad superior, es decir, al punto más elevado o sumidad; todas estas vinculaciones no hacen, pues, sino confirmar lo que hemos dicho sobre la situación de la "piedra angular" en la sumidad del edificio: aun si hay otras "piedras angulares" en el sentido más general de esta expresión 4 , solo aquélla es en realidad "la piedra angular" por excelencia.
Encontramos otras indicaciones interesantes en las significaciones de la palabra árabe rukn, 'ángulo', 'esquina'; esa palabra, como designa las extremidades de una cosa, es decir, sus partes más retiradas y, por consiguiente, más escondidas (recondita et abscondita, podría decirse en latín), toma a veces un sentido de 'secreto' o 'misterio'; y, a este respecto, su plural arkàn es de vincular con el latín arcanum, que tiene igualmente el mismo sentido, y con el cual presenta una similitud notable; por lo demás, en el lenguaje de los hermetistas por lo menos, el empleo del término "arcano" ha sido influido ciertamente de modo directo por esa palabra árabe 5 . Además, rukn significa también 'base' o 'fundamento', lo que nos reconduce a la corner-stone entendida como la "piedra fundamental"; en la terminología alquímica, el-arkàn, cuando esta designación se emplea sin precisar más, son los cuatro elementos, es decir, las "bases" sustanciales de nuestro mundo, asimilados así a las piedras de base de los cuatro ángulos de un edificio, pues sobre ellos se construye en cierto modo todo el mundo corpóreo (representado también por la forma cuadrada) 6 ; y por aquí llegamos también directamente al simbolismo que ahora nos ocupa. En efecto, no hay solamente esos cuatro arkàn o elementos "básicos", sino además un quinto rukn, el quinto elemento o "quintaesencia" (es decir el éter, el-athîr); éste no está en el mismo "plano" que los otros, pues no es simplemente una base, como ellos, sino el principio mismo de este mundo 7 ; será representado, pues, por el quinto "ángulo" del edificio, que es su sumidad; y a este "quinto", que es en realidad el "primero", conviene, propiamente la designación de ángulo supremo, de ángulo por excelencia o "ángulo de los ángulos" (rukn el-arkàn), puesto que en él la multiplicidael de los demás ángulos se reduce a la unidad 8 . Puede observarse aún que la figura geométrica obtenida reuniendo esos cinco ángulos es la de una pirámide de base cuadrangular: las aristas laterales de la pirámide emanan de su vértice como otros tantos rayos, así como los cuatro elementos ordinarios, que están representados por los extremos inferiores de esas aristas, proceden del quinto y son producidos por él; y también en el sentido de las aristas, que intencionalmente hemos asimilado a rayos por esta razón (y también en virtud del carácter "solar" del punto de que parten, según lo que hemos dicho respecto del "ojo" del domo), la "piedra angular" de la sumidad se "refleja" en cada una de las "piedras fundamentales" de los cuatro ángulos de la base. Por último, en lo que acabamos de decir está la indicación bien neta de una correlación entre el simbolismo alquímico y el simbolismo arquitectónico, lo que se explica por su común carácter "cosmológico", es también éste un punto importante, sobre el cual hemos de volver con motivo de otras relaciones del mismo orden.
NOTAS: