DESTAQUES: O RICO TOLO; CRIANÇA
Excertos da introdução de Ângel Castiñera Fernández à tradução de Joan Sariol Díaz, "EL PEDAGOGO"
«La pedagogía es, según se desprende de su mismo nombre, la educación de los niños», dice Clemente. Y algo más adelante: «Consideramos que la pedagogía es la buena conducción de los niños hacia la virtud». De manera análoga a la educación moral pagana, Clemente propone una formación moral cristiana:
Como formador moral del bautizado, la figura del Logos-Pedagogo llamado, sucesivamente, educador, experto, guía de una vida virtuosa, médico y fortalecedor del alma (curador de pasiones), modelo sin defecto, guía infalible y certero, persuasivo y no temible, etc., se identifica con Jesús:
Esta propuesta de un nuevo «formador moral» o «pedagogo» va dirigida, en el caso de Clemente, tanto contra la antigua Ley educadora de los judíos (la Ley mosaica), como contra la educación moral pagana helenística.
En el judaismo de la diáspora, y más concretamente en el judaismo alejandrino, la vida religiosa era eminentemente una vida práctica, encarnada en el conocimiento y aplicación de la Ley revelada: la Torah. Ésta era transmitida, tanto desde la propia educación familiar, como, y especialmente, desde un sistema de enseñanza colectiva basada en las escuelas rabínicas organizadas en tres grados: la lectura de la Biblia, el estudio de los comentarios jurídico-exegéticos de la Mishna y, por último, el Talmud. Utilizando el texto de S. Pablo en la Epístola a los Gálatas (3, 23-25):
Clemente concluye:
En primer lugar, hubo una antigua alianza para el pueblo antiguo; la ley educaba al pueblo con temor, y el Logos era su Ângel. Pero el pueblo nuevo y joven ha recibido una nueva y reciente alianza... El mismo Pedagogo que en otro tiempo dijo: «Temerás al Señor tu Dios», nos exhorta ahora: «Amarás al Señor tu Dios».
Hay, por tanto, una acción continuadora del Logos que comienza en Moisés y los profetas y se desarrolla en toda la historia del pueblo elegido. La noción de una nueva «Pedagogía divina» aplicada a la humanidad que encontramos en la obra de S. Ireneo es, pues, adaptada ahora por Clemente frente a la antigua pedagogía judía.
Sin embargo, la nueva Paideía propuesta por Clemente pretendía ser, sobre todo, una alternativa a 1) las escuelas helenísticas y 2) a la propia paideía griega.
Como constata Marrou, es cierto que los primeros cristianos no crearon una escuela de inspiración religiosa, distinta y rival de la escuela pagana de tipo clásico. Pero, ¿acaso no es cierto también que algunos, como Justino, Clemente, Orígenes o Hipólito de Roma, no cejaron de intentar la creación de una escuela superior de teología cristiana capaz de hacer sombra a la alta cultura filosófica pagana o al propio movimiento gnóstico herético?