VIDE: ESCOLAS CRISTÃS; HASSIDISMO; SÍNTESE E SINCRETISMO
René Guénon: SOBRE ESCOLAS ESOTÉRICAS E EXOTÉRICAS, E A FILOSOFIA MODERNA
Esta distinción entre el esoterismo y el exoterismo no se ha mantenido de ninguna manera en la filosofía moderna, que, en el fondo, no es verdaderamente nada más que lo que es exteriormente, y que, para lo que tiene que enseñar, ciertamente no tiene necesidad de un esoterismo cualquiera, puesto que todo lo que es verdaderamente profundo escapa totalmente a su punto de vista limitado. Ahora, se plantea la cuestión de saber si esta concepción de dos aspectos complementarios de una doctrina fue particular a Grecia; a decir verdad, habría algo bastante sorprendente en que una división que puede parecer bastante natural en su principio hubiera permanecido tan excepcional, y de hecho, no hay nada de tal. Primero, se podrían encontrar en Occidente, desde la antigüedad, algunas escuelas generalmente muy cerradas, mejor o peor conocidas por este mismo motivo, y que no eran escuelas filosóficas, cuyas doctrinas no se expresaban al exterior más que bajo el velo de algunos símbolos que debían parecer muy obscuros a aquellos que no tenían la llave de ellos; y esta llave sólo se daba a los adherentes que habían admitido algunos compromisos, y cuya discreción había sido suficientemente probada, al mismo tiempo que se estaba seguro de su capacidad intelectual. Este caso, que implica manifiestamente que debe tratarse de doctrinas lo bastante profundas para ser completamente extrañas a la mentalidad común, parece haber sido sobre todo frecuente en la edad media, y es una de las razones por las que, cuando se habla de la intelectualidad de aquella época, es menester hacer siempre reservas sobre lo que pudo existir allí fuera de lo que nos es conocido de una cierta manera; en efecto, es evidente que, allí como para el esoterismo griego, han debido perderse muchas de las cosas por no haber sido enseñadas nunca más que oralmente, lo que es también, como ya lo hemos indicado, la explicación de la pérdida casi total de la doctrina druídica. Entre esas escuelas a las que acabamos de hacer alusión, podemos mencionar como ejemplo los alquimistas, cuya doctrina era sobre todo de orden cosmológico; pero, por lo demás, la cosmología debe tener siempre como fundamento un cierto conjunto más o menos extenso de concepciones metafísicas. Se podría decir que los símbolos contenidos en los escritos alquimistas constituyen aquí el exoterismo, mientras que su interpretación reservada constituía el esoterismo; pero la parte del exoterismo está entonces muy reducida, e incluso, como no tiene en suma razón de ser verdadera más que en relación al esoterismo y en vista de éste, podemos preguntarnos si conviene todavía aplicar estos dos términos. En efecto, esoterismo y exoterismo son esencialmente correlativos, puesto que estas palabras son de forma comparativa, de suerte que, allí donde no hay exoterismo, ya no hay lugar tampoco a hablar de esoterismo; así pues, si nos atenemos a guardarle su sentido propio, esta última denominación no puede servir para designar indistintamente toda doctrina cerrada, para el uso exclusivo de una elite intelectual. IGEDH Esoterismo y exoterismo
DIVERSIDADE DAS ESCOLAS ESPÍRITAS
Simbolismo
Fernando Pessoa: SUBSOLO
As Ordens Maiores, e sobretudo os Graus Mágicos dessas Ordens, têm que ser atacados, quando o sejam, com as armas próprias do grau. Atacá-las com armas de outro grau é desencadear as forças magicamente defensoras do grau atacado; e, como estas são de ordem superior àquelas que se empregam para o ataque, desencadeia-se sobre o inimigo, sobretudo se vitorioso no grau onde atacou, tudo quanto está magicamente de guarda ao grau atacado. (Nas próprias Ordens Menores há que haver cuidado, quando se atacam, em que o ataque incida sobre aquilo que se ajusta aos processos de ataque. Se o ataque é às atividades externas de ordem, deve incidir sobre os indivíduos, deixando a Ordem intacta. Se o ataque é às ordens mesmas, deve incidir sobre a sua intima natureza e ser feito por processos não-externos. É por isso um erro crasso atacar a Maçonaria sempre que se quer atacar a sua atividade abusiva, política ou outra. A Maçonaria, sendo uma Baixa Ordem, é contudo uma Ordem magicamente selada pelos seus Superiores Secretos; e todo o ataque que, com o pretexto de ser as suas atividades inferiores, se faz à própria Ordem incide contra forças mágicas, pois que, em vez de ser dirigido contra os chefes secundários, passa a sê-lo contra os chefes supremos.
Há um terrível exemplo histórico da imprudência profana de atacar uma Ordem — neste caso uma Alta Ordem — com processos inferiores. A Ordem dos Templários tornara-se satanista; era chefe do seu rito satânico o Mestre Externo do Templo, o Adepto Exempto Jacques de Molay. Querendo, com justa razão, atacar o Satanismo da Ordem, a Igreja, ou ignorante dos processos de o fazer, ou já levada por forças mágicas adversas, dissolveu a Ordem dos Templários, e fê-lo por processos materiais; mais, supliciou o Adepto Exempto que era o seu chefe supremo; pior, supliciou-o pelo Fogo. Tão poderosas eram as forças mágicas armazenadas nos Templários que o erro de processo produziu o retorno individuado chamado a Reforma; e o retorno foi tanto mais violento, e tanto mais duradouro, quanto se empregou para exterminar o Grão Mestre o processo do Fogo, sendo que os iniciados da Ordem o eram do Fogo. Assim o Adepto Exempto, em vez de passar a Mestre do Templo recebeu logo o grau de Mago, apto a pronunciar a palavra do aeon seguinte. E ele pronunciou-a contra a Igreja.
Toda a ação contra as ordens, baixas ou altas, tem que ser orientada no nível a que elas pertencem, e pelos processos que competem a esse nível.
Tut-ank-amen...... abertura física do túmulo.
Milton, «Comus», o erro mágico.
(Esp. 54-92)