Maharaj: Todos ustedes están empapados pues está lloviendo fuerte. En mi mundo siempre hace buen tiempo. No hay noche ni día, ni calor ni frío. Allí no me acosan ni inquietudes ni pesadumbres. Mi mente está libre de pensamientos, pues no hay ningún deseo que esclavice.
Interlocutor: ¿Hay dos mundos?
Mah: Su mundo es transitorio, cambiante. Mi mundo es perfecto, sin cambio. Usted puede decirme lo que le agrada de su mundo —yo le escucharé cuidadosamente, incluso con interés, sin embargo no olvidaré un solo momento que su mundo no es, que usted está soñando.
Int: ¿Qué distingue su mundo del mío?
Mah: Mi mundo no tiene características por las cuales pueda ser identificado. Usted no puede decir nada sobre él. Yo soy mi mundo. Mi mundo es mí mismo. Es completo y perfecto. Toda impresión es borrada, toda experiencia —rechazada. Yo no necesito nada, ni siquiera a mí mismo, pues a mí mismo yo no me puedo perder.
Int: ¿Ni siquiera a Dios?
Mah: Todas estas ideas y distinciones existen solo en su mundo; en el mío no hay nada de tal. Mi mundo es único y muy simple.
Int: ¿Allí no acontece nada?
Mah: Todo lo que acontece en su mundo, solo allí tiene validez y evoca una respuesta. En mi mundo nada acontece.
Int: El hecho mismo de que usted experimente su propio mundo implica la dualidad inherente a toda experiencia.
Mah: Verbalmente —sí. Pero sus palabras no me alcanzan. El mío es un mundo no verbal. En su mundo lo no hablado no tiene ninguna existencia. En el mío —las palabras y sus contenidos no tienen ningún ser. En su mundo nada permanece, en el mío —nada cambia. Mi mundo es real, mientras que el suyo está hecho de sueños.
Int: Sin embargo estamos hablando.
Mah: La conversación está en su mundo. En el mío —hay silencio eterno. Mi silencio canta, mi vacuidad está llena, yo no carezco de nada. Usted no puede conocer mi mundo hasta que usted esté allí.
Int: Parece como si solo usted estuviera en su mundo.
Mah: ¿Cómo puede decir solo o no solo, cuando las palabras no se aplican? Por supuesto yo estoy sólo, porque yo soy todo.
Int: ¿Viene usted alguna vez a nuestro mundo?
Mah: ¿Qué es venir e ir para mí? Éstas son nuevamente palabras. Yo soy. ¿De dónde voy a venir y a dónde voy a ir?
Int: ¿De qué utilidad es su mundo para mí?
Mah: Usted debe considerar más minuciosamente su propio mundo, examínelo críticamente y, repentinamente, un día usted se encontrará en el mío.
Int: ¿Qué ganamos con ello?
Mah: Usted no gana nada. Usted deja atrás lo que no es suyo y encuentra lo que no ha perdido nunca —su ser propio.
Int: ¿Quién es el gobernante de su mundo?
Mah: Aquí no hay ningún gobernante ni ningún gobernado. No hay ninguna dualidad. Usted solo está proyectando sus propias ideas. Sus escrituras y sus dioses no tienen ningún significado aquí.
Int: Sin embargo, usted tiene todavía un nombre y una forma, y muestra consciencia y actividad.
Mah: En su mundo yo aparezco así. En el mío yo solo tengo ser. Nada más. Ustedes son ricos con sus ideas de posesión, de cantidad y de cualidad. Yo soy completamente sin ideas.
Int: En mi mundo hay desórdenes, miseria y desesperación. Usted parece estar viviendo de algún ingreso oculto, mientras que yo debo esclavizarme para ganarme la vida.
Mah: Haga como quiera. Usted es libre de dejar su mundo por el mío.
Int: ¿Cómo se hace el paso?
Mah: Vea su mundo como es, no como imagina que es. La discriminación conducirá al desapego; el desapego asegurará la acción justa; la acción justa construirá el puente interior hacia su ser real. La acción es una prueba de seriedad. Haga lo que se le dice con diligencia y lealtad y todos los obstáculos se disolverán.
Int: ¿Es usted feliz?
Mah: En su mundo yo sería muy miserable. Despertarse, comer, hablar, dormir nuevamente —¡Qué fastidio!
Int: ¿De modo que usted ni siquiera quiere vivir?
Mah: Vivir, morir —¡qué insignificantes son estas palabras! Cuando usted me ve vivo, yo estoy muerto. Cuando usted piensa que estoy muerto, yo estoy vivo. ¡Cuán confuso está usted!
Int: ¿Cómo de indiferente es usted? ¿Todos los sufrimientos de nuestro mundo no son nada para usted?
Mah: Yo soy completamente consciente de sus aflicciones.
Int: ¿Entonces, qué hace usted por ellas?
Mah: No hay nada que yo necesite hacer. Ellas vienen y se van.
Int: ¿Se van por el hecho mismo de que usted les presta su atención?
Mah: Sí. La dificultad puede ser física, emocional o mental; pero es siempre individual. Las calamidades a gran escala son la suma de innumerables destinos individuales y lleva tiempo arreglarlo. Pero la muerte nunca es una calamidad.
Int: ¿Ni siquiera cuando se mata a un hombre?
Mah: La calamidad es para el matador.
Int: Con todo, parece que haya dos mundos, el mío y el suyo.
Mah: El mío es real, el suyo es solo de la mente.
Int: Imagine una roca y un agujero en la roca y una rana en el agujero. La rana puede pasar su vida en perfecta felicidad, sin apuros, sin trastornos. Fuera de la roca el mundo continúa. Si a la rana en el agujero se le hablara sobre el mundo exterior, diría: «No hay ninguna cosa tal. Mi mundo es de paz y de felicidad. Su mundo es solo una estructura verbal, no tiene ninguna existencia». Es lo mismo con usted. Cuando nos dice que nuestro mundo simplemente no existe, entonces no hay ningún terreno común para la discusión. O, tome otro ejemplo. Yo voy a un médico y me quejo de dolor de estómago. Él me examina y dice: «Usted está perfectamente». «Pero me duele» —digo. «Su dolor es mental» —afirma él. Yo digo «no me ayuda nada saber que mi dolor es mental. Usted es un médico, cúreme de mi dolor. Si no puede curarme, usted no es mi médico».
Mah: Completamente justo.
Int: Usted ha construido la vía, pero por falta de un puente no puede pasar ningún tren. Construya usted el puente.
Mah: No hay ninguna necesidad de un puente.
Int: Debe haber algún lazo entre su mundo y el mío.
Mah: No hay ninguna necesidad de un lazo entre un mundo real y un mundo imaginario, pues no puede haberlo.
Int: ¿Qué hemos de hacer entonces?
Mah: Investigue su mundo, aplíquele su mente, examínele críticamente, escrute todas sus ideas sobre él; eso bastará.
Int: El mundo es demasiado grande para la investigación. Todo lo que sé es que yo soy, que el mundo es, que el mundo me perturba y que yo perturbo al mundo.
Mah: Mi experiencia es que todo es felicidad. Pero el deseo de felicidad crea el sufrimiento. Así pues, la felicidad misma deviene la semilla del sufrimiento. La totalidad del universo del sufrimiento nace del deseo. Abandone el deseo de placer y usted no sabrá siquiera lo que es el sufrimiento.
Int: ¿Por qué debe ser el placer la semilla del sufrimiento?
Mah: Porque por causa del placer usted está cometiendo muchos pecados. Y los frutos del pecado son el sufrimiento y la muerte.
Int: Usted dice que el mundo no es de ninguna utilidad para nosotros —solo una tribulación. Yo siento que eso no puede ser así. Dios no está tan loco. A mí me parece que el mundo es una gran empresa para cambiar lo potencial en lo efectivo, la materia en vida, lo inconsciente en presenciación plena. Para realizar lo supremo, nosotros necesitamos la experiencia de los opuestos. Lo mismo que para construir un templo necesitamos piedra y mortero, hierro y madera, cristal y tejas, así también para convertir a un hombre en un sabio divino, un señor de la vida y de la muerte, se necesita el material de toda la experiencia. Al igual que una mujer va al mercado, compra provisiones de todo tipo, regresa a casa, cocina, hornea y alimenta a su señor, así también nosotros mismos nos horneamos lentamente en el fuego de la vida y alimentamos a nuestro Dios.
Mah: Bien, si usted piensa así, actúe en consecuencia. Alimente a su Dios.
Int: Un niño va a la escuela y aprende muchas cosas, que no le serán de ninguna utilidad más tarde. Pero en el curso del aprendizaje crece. De igual modo, nosotros pasamos a través de innumerables experiencias y las olvidamos todas, pero mientras tanto crecemos siempre. ¡Y qué es un jnani sino un hombre con un genio para la realidad! Este mundo mío no puede ser un accidente. Tiene sentido, debe haber un plan detrás de él. Mi Dios tiene un plan.
Mah: Si el mundo es falso, entonces el plan y su creador también son falsos.
Int: Nuevamente, usted niega el mundo. No hay ningún puente entre nosotros.
Mah: No hay ninguna necesidad de un puente. Su error consiste en su creencia de que usted ha nacido. Usted no ha nacido nunca ni nunca morirá, pero usted cree que nació en una cierta fecha y en un cierto lugar y que un cuerpo particular es suyo propio.
Int: El mundo es, yo soy. Estos son hechos.
Mah: ¿Por qué preocuparse del mundo antes de ocuparse de usted mismo? Usted quiere salvar el mundo, ¿no es así? ¿Puede usted salvar al mundo antes de salvarse a usted mismo? ¿Y qué significa ser salvado? ¿Salvado de qué? De la ilusión. La salvación es ver las cosas como son. Realmente yo no me veo a mí mismo vinculado a nadie ni a nada. Ni siquiera a un sí mismo, cualquier cosa que el sí mismo pueda ser. Yo permanezco siempre —no definido. Yo estoy dentro y más allá —íntimo e inabordable.
Int: ¿Cómo llegó usted a ello?
Mah: Por mi confianza en mi Gurú. Él me dijo: «Solo tú eres», y yo no dudé de él. Simplemente estuve indagando sobre ello, hasta que me di cuenta de que es absolutamente verdadero.
Int: ¿Convicción por repetición?
Mah: Por darme cuenta de mí mismo. Encontré que yo soy consciente y feliz absolutamente, y que solo por error yo pensaba que debía el «ser-consciencia-felicidad» al cuerpo y al mundo de los cuerpos.
Int: Usted no es un hombre instruido. Usted no ha leído mucho y lo que ha leído u oído, quizás no se contradecía. Yo estoy muy bien educado y he leído mucho, y he encontrado que los libros y los maestros se contradicen unos a otros irremediablemente. De aquí que todo lo que leo u oigo, lo tomo en un estado de duda. «Puede que así sea, o puede que no sea así» es mi primera reacción. Y como mi mente es incapaz de decidir lo que es verdadero y lo que no lo es, me quedo atrapado en mis dudas. En el yoga una mente dubitativa es una tremenda desventaja.
Mah: Me alegra escucharlo; pero mi Gurú también me enseñó a dudar —de todo y absolutamente. Él me dijo: «niega la existencia a todo excepto a ti mismo». Por medio del deseo usted ha creado el mundo con sus sufrimientos y placeres.
Int: ¿Debe ser también penoso?
Mah: ¿Y cómo no iba a serlo? Por su naturaleza el placer es limitado y transitorio. Del sufrimiento nace el deseo, en el sufrimiento busca su satisfacción, y acaba en el sufrimiento de la frustración y de la desesperación. El sufrimiento es el trasfondo del placer, toda búsqueda de placer nace en el sufrimiento y acaba en el sufrimiento.
Int: Todo lo que usted dice está claro para mí. Pero cuando vine alguna perturbación física o mental, mi mente se embota y se enturbia, o busca frenéticamente un alivio.
Mah: ¿Y eso qué importa? Es la mente la que está confusa o inquieta, no usted. Mire, todo tipo de cosas acontecen en esta habitación. ¿Acaso soy yo quien hace que acontezcan? Acontecen sin más. Lo mismo ocurre con usted —el rollo del destino se devana por sí sólo y actualiza lo inevitable. Usted no puede cambiar el curso de los acontecimientos, pero puede cambiar su actitud y lo que importa realmente es la actitud y no el acontecimiento desnudo. El mundo es la morada de los deseos y de los miedos. Usted no puede encontrar la paz en él. Para la paz usted debe ir más allá del mundo. La causa raíz del mundo es el amor de sí mismo. A causa de él nosotros buscamos el placer y evitamos el sufrimiento. Reemplace usted el amor de sí mismo por el amor de Sí mismo y entonces cambia el cuadro. Brahma, el Creador, es la suma total de todos los deseos. El mundo es el instrumento de su cumplimiento. Las almas toman cualquier placer que desean y lo pagan en lágrimas. El tiempo salda todas las cuentas. La ley del equilibrio reina suprema.
Int: Para ser un superhombre uno debe ser primero un hombre. La humanidad es el fruto de innumerables experiencias. El deseo conduce a la experiencia. De aquí que en su propio tiempo y nivel el deseo es justo.
Mah: Todo esto es verdadero en un sentido. Pero llega un día en que usted ya ha amasado suficiente y debe comenzar a construir. Entonces discriminar y desechar (viveka-vairagya) son absolutamente necesarios. Todo debe ser escrutado y lo innecesario debe ser destruido inmisericordemente. Créame, nunca puede haber demasiada destrucción. Pues en realidad nada es de valor. Sea apasionadamente desapasionado —eso es todo.
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