Simbolismo
Chevalier e Gheerbrant: Dicionário dos Símbolos
Siguiendo el análisis astrológico, Mercurio viene inmediatamente después de los dos luminares, el Sol, astro de vida y la Luna, astro de la generación, es decir de la manifestación de la vida en nuestro mundo transitorio. Si el Sol es el Padre celestial y la Luna la Madre universal, Mercurio se presenta como el hijo, el mediador. Sus dos domicilios, es decir, los signos del zodíaco cuya naturaleza se armoniza con la de este planeta son: Virgo, que sigue ai signo solar del Leo y Géminis, que precede al signo lunar de Cáncer.
Ei vecino más cercano del Sol, Mercurio, es con sus incesantes cabriolas el más rápido de los planetas. Mercurio, el dios de la mitología, provisto de alas en los pies y diligente, desempeña el oficio de mensajero del Olimpo, Hermes. Más aun se puede decir que Mercurio es esencialmente un principio de ligazón, de intercambio, de movimiento y de adaptación.
Y si se añade que su atributo es el Caduceo, observamos también en este símbolo una naturaleza dual, en la que se confrontan los principios contrarios y complementarios: tinieblas-luz, abajo-arriba, izquierda-derecha, femenino-masculino... Esta circulación interna constituye la condición inicial del desarrollo de la inteligencia: separar las cosas para no confundirse más con ellas y tomar distancias consigo mismo. Este juego contribuye a apartarnos del instinto, a reprimir la vida sensible, para afirmar el mundo de la razón. Sobre este terreno se edifica la socialización del ser humano con la asimilación de las costumbres y convenciones sometidas a las reglas de la lógica; comercio de la mente por las ideas, revestidas de palabras, y comercio de la materia por el sistema de los intercambios reglamentados. En cada uno de nosotros, el proceso mercurial es ese auxiliar del yo, encargado de alejarnos de las seducciones de la entenebrecedora subjetividad y encaminamos a la encrucijada de la más rica red de contactos con el mundo circundante. Frente a la doble presión de las pulsiones interiores y las solicitaciones exteriores, es el mejor agente de adaptación a la vida.