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id da página: 8574 Marius Schneider ORIGEM MUSICAL DOS ANIMAIS SÍMBOLOS

Ritmos Incidentais

Ritmos incidentais e acidentais

Además de estas reducciones de ritmos humanos a ritmos animales existe otra zona de contacto de ritmos, en la cual la confusión de ritmos accidentales con ritmos incidentales produce una serie de asociaciones ideológicas muy características. Los ritmos incidentales son ritmos específicos que proceden directamente del conjunto rítmico del objeto percibido, mientras que los ritmos accidentales son ritmos que se sobreponen a la percepción objetiva y le dan una nota subjetiva por proceder, no del fenómeno mismo observado, sino del estado del observador y de su ambiente. Es muy corriente esta superposición de ritmos subjetivos y accidentales a la percepción objetiva porque la observación primitiva va generalmente muy impregnada de emoción. Se produce particularmente en las tres categorías: lugar, hora y emoción.

En el ritmo accidental la hora se refiere principalmente a la luz del día y al momento preciso de la observación. El lugar designa el sitio donde e produjo el fenómeno observado. La emoción corresponde a la situación psicológica subjetiva en la que se hallaba el observador en aquel momento. Otra es la cualidad de estas tres categorías en los ritmos incidentales que emanan del objeto observado. En aquellos (ritmos incidentales) la hora se refiere al tiempo como factor dinámico y vehículo del ritmo reador. La segunda categoría, el lugar, no se refiere al sitio preciso de la observación, que desde ahora en adelante conservará el carácter de un sitio histórico, sino a los mismos ritmos característicos (saltar, agacharse, retroceder) que la naturaleza de este lugar impuso, por ejemplo, al león. La emoción del ritmo no es el estado casual interior del observador, sino la noción directa y específica que comunica el ritmo del objeto mismo al observador. Una percepción consciente separará siempre y claramente las dos zonas de ritmos accidentales e incidentales; pero una percepción soñolienta las mezclará con facilidad y hará entrar las experiencias subjetivas en la representación objetiva que de aquí en adelante tendrá el objeto observado. Esta confusión de los ritmos incidentales y accidentales, muy corriente en la mística primitiva, pero bastante eliminada en la alta mística, da origen a otra serie de analogías y asociaciones extrañas. Puede suceder que, por ejemplo, tal lugar en el cual se produjo un fenómeno, de aquí en adelante forme parte integral del fenómeno mismo (sitios conmemorativos), aunque de hecho (por lo menos para nosotros, europeos modernos) sólo es un elemento puramente accidental. Asimismo, una emoción, aunque solamente accidental con arreglo a un fenómeno percibido, puede, en el espíritu del primitivo, integrarse del todo al fenómeno mismo, hasta el punto de prevalecer en el futuro en la definición del fenómeno.