Andrógino
Por otra parte, puesto que el "Cielo" y la "Tierra" son dos principios complementarios, uno activo y el otro pasivo, su unión puede representarse por la figura del "Andrógino", y esto nos lleva a algunas de las consideraciones que hemos indicado desde el comienzo en lo que concierne al "Hombre Universal". Aquí también, la participación de los dos principios existe para todo ser manifestado, y se traduce en él por la presencia de los dos términos yang y yin, pero en proporciones diversas y siempre con la predominancia del uno o del otro; la unión perfectamente equilibrada de estos dos términos no puede realizarse más que en el "estado primordial"1 . En cuanto al estado total, en él no puede tratarse de ninguna distinción del yang y del yin, que han entrado entonces en la indiferenciación principial; aquí ni siquiera se puede pues hablar del "Andrógino", lo que implica ya una cierta dualidad en la unidad misma, sino solo de la "neutralidad" que es la del Ser considerado en sí mismo, más allá de la distinción de la "esencia" y de la "sustancia", del "Cielo" y de la "Tierra", de Purusha y de Prakriti. Es pues solo en relación a la manifestación como la pareja Purusha-Prakriti puede ser, como lo decíamos más atrás, identificada al "Hombre Universal"2 ; es también desde este punto de vista, evidentemente, como éste es el "mediador" entre el "Cielo" y la "Tierra", puesto que estos dos términos mismos desaparecen desde que se pasa más allá de la manifestación3 .
NOTAS