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Essência

ONTOLOGIA — ESSÊNCIA


VIDE: ousia, hypokeimenon, substância

Segundo Christophe Andruzac, vivendo em um devir que implica a corrupção, eu poderia não ser. É este poder de ser que se chama essência; mas de fato, no que me concerne, este poder de ser (poder de ser tal isso, e não importa o que: cuja essência inclui determinação, note-se que a essência designa frequentemente esta determinação ela mesma, mas esta apreensão corrente fica a meio caminho; Tomás de Aquino utiliza o termo quididade para designar esta determinação) não é uma pura potencialidade posto que ela se atua em mim, que sou um isso que é. Chama-se esse o ato (ao nível do ser) de uma essência e esse creatum o «pos» (o como) particular dos esse do mundo de nossa experiência: eles dependem de um Primeiro.

Estos términos de "esencia" y de "substancia", tomados en su acepción más extensa, son quizás, en las lenguas occidentales, los que dan la idea más exacta de la concepción de que se trata, concepción de orden mucho más universal que la del "espíritu" y de la "materia", y de la cual esta última no representa todo lo más sino un aspecto muy particular, una especificación en relación a un estado de existencia determinado, fuera del cual la misma deja enteramente de ser válida, en lugar de ser aplicable a la integralidad de la manifestación universal, como lo es la de la "esencia" y de la "substancia". Es menester agregar todavía que la distinción de estas últimas, por primordial que sea en relación a toda otra, por eso no es menos relativa: es la primera de todas las dualidades, aquella de la que derivan todas las demás directa o indirectamente, y es ahí donde comienza propiamente la multiplicidad; pero es menester no ver en esta dualidad la expresión de una irreductibilidad absoluta que en modo alguno podría encontrarse en ella: es el Ser Universal el que, en relación a la manifestación, de la que es su principio, se polariza en "esencia" y en "substancia", sin que su unidad íntima sea afectada por ello de ninguna manera. [René Guénon: Guenon Purusha Prakriti]

Segundo o estudo do pensamento de René Guénon, de Vicenza, Dictionnaire de René Guénon:

O Ser é composto, constituído, de dois princípios que se nomeiam "Essência" e "Substância", estes dois princípios são verdadeiramente as duas bases universais constitutivas do Ser. A Essência é frequentemente definida como um princípio ativo determinante. Notemos, que a distinção entre Essência e Substância, se encontra na doutrina tradicional da Índia, sob os termos de Purusha e Prakriti. Esta distinção pode se traduzir igualmente, em termos mais imaginados e mais concretos, de Terra e Céu. Guénon demonstra, a princípio, que o Ser se "polariza" entre Essência e Substância unicamente em relação a nossa maneira de visualizá-lo, quer dizer em função da Manifestação universal do qual é a fonte e a causa. Com efeito, na Unidade do Ser nele mesmo, nenhuma distinção mais é pertinente, pois além da Manifestação desaparecem, se dissipam, todos os pares distintivos.


O indivíduo existente é isto que é e, por outro lado, existe segundo o sentimento vivo e profundo que tenho a este respeito. Chamo essência lato sensu «isto» que um indivíduo é, é preciso que ele «tenha» a existência, se todavia ele existe verdadeiramente, que a receba de algum outro e, a tendo, que a exerça.

A essência lato sensu de um indivíduo se apresenta sob dois pontos de vista, aquele da inteligibilidade e aquele da existência: 1) do ponto de vista da existência, a essência lato sensu de um indivíduo é isto que exerce o ato de ser. Sobre este aspecto, a essência lato sensu leva o nome de suppositus e, no caso do indivíduo humano, o nome de pessoa. 2) Do ponto de vista da inteligibilidade, a essência lato sensu não mais que isto que exerce o Ato de ser enquanto suppositus mas isto que este suppositus, que exerce o existir, é. Deste ponto de vista, a essência lato sensu se decompõe, sob análise, em essência stricto sensu e em matéria. A essência stricto sensu do indivíduo considerado é sua forma específica, a mesma em todos os indivíduos da mesma espécie; a matéria — segunda — à qual esta forma está unida é o que diferencia os indivíduos múltiplos no seio de uma mesma espécie, dotando cada indivíduo de quantidade de acidentes que permitem distingui-lo de todos os outros. [Allard l'Olivier: L'illumination du coeur]

Abandona el Aprendizaje, y desaparecerán las preocupaciones. En el fondo, ¿qué diferencia hay entre un «sí, señor» y un «sí»? ¿En qué se distinguen «lo bueno» y «lo malo»? «Lo que otros respetan, yo también he de respetarlo», [dicen].

¡Cuán lejos estoy de las gentes [que profesan estas ideas]! [Según ese principio,] no tendrán límite [las distinciones insignificantes].


Los hombres tienden a imaginarse, dice Laozi, que las cosas son esencialmente distinguibles entre sí, y los confucianos han construido un elaborado sistema de valores morales precisamente basados en la noción de que cada cosa se distingue de las demás por su «esencia». Parecen convencidos de que dichas «distinciones» son permanentes e inalterables. Sin embargo, en realidad, se dejan engañar por los aspectos externos y fenoménicos del Ser. Un hombre cuyos ojos no estén cegados por este tipo ile engaño ve el mundo del Ser como un espacio inmenso e ilimitado en que las cosas se funden unas con otras. Este estado ontológico de cosas es lo que Zhuangzi llama Caos. En el plano cultural, sin embargo, esta perspectiva conduce al relativismo. Laozi lo describe así:

Por el hecho mismo de que todo el mundo reconozca lo «bello» como tal, nace la idea de «feo». Por el hecho mismo de que los hombres reconozcan lo «bueno» como tal, nace la idea de «malo». Del mismo modo, la «existencia» y la «inexistencia» se generan mutuamente; lo «difícil» y lo «fácil» se complementan; lo «largo» y lo «corto» contrastan entre sí; el «tono» y la «voz» se armonizan; «delante» y «detrás» se siguen.


En pocas palabras, todo es relativo, nada es absoluto. Vivimos en un mundo de distinciones y antítesis relativas. Pero la mayoría de los hombres no advierten esa relatividad. Tienden a pensar que una cosa o una convención social que consideran como «bella» lo es en esencia, así como las cosas que no corresponden a ciertas normas son «feas» en esencia. Adoptando esta actitud ignoran el hecho de que la distinción entre ambas es una mera cuestión de punto de vista.

Como ya he señalado antes, esta igualación de opuestos es «relativismo», pero éste está basado en, o proviene de, una extraordinaria intuición de la estructura ontológica del mundo. La intuición original es común a Laozi y a Zhuangzi. Pero, con éste, conduce a una visión «caótica» de las cosas, a la «indiferenciación» esencial de las mismas, que se concibe, en su aspecto dinámico, como la Transmutación. En el caso de Laozi, la misma intuición desemboca, en su aspecto dinámico, en una ontología de evolución e involución cuyo aspecto estático es el relativismo que acabamos de ver.
[...]
Así pues, tanto en la visión de Zhuangzi como en la de Laozi, todo es relativo en este mundo, nada es absolutamente fiable o estable en este sentido. Como ya he indicado anteriormente, este «relativismo», en el caso de Laozi y Zhuangzi, debe ser entendido en un sentido determinado, el de que nada posee lo que se llama «esencia» o «quididad».

Todas las cosas, en el plano más profundo de la Realidad, «carecen de esencia». El mundo mismo es «caótico». Y no sólo el mundo externo en que existimos, sino también el mundo que contenemos, el mundo interno de conceptos y juicios. No cuesta entenderlo ya que, sea cual sea el juicio que emitamos acerca de una cosa cualquiera de este mundo «caótico», nuestro juicio está condenado a ser relativo, parcial, ambiguo y nada fidedigno, puesto que el objeto del juicio es, a su vez, ontológicamente relativo. [Toshihiko IzutsuSufismo e Taoismo]



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