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id da página: 6143 Monoteísmo

Monoteísmo

Tradição — Monoteísmo


VIDE: tawhid

O “monoteísmo”, se se pode empregar esta palavra para traduzir El-Tawhîd, embora que restrinja um pouco a significação fazendo pensar quase inevitavelmente em um ponto de vista exclusivamente religioso, o “monoteísmo”, dizíamos, tem portanto um caráter essencialmente “solar”. Ele não é em nenhum lugar mais “sensível” que no deserto, onde a diversidade das coisas está reduzida a seu mínimo, e onde, ao mesmo tempo, as miragens fazem aparecer tudo que tem de ilusório o mundo manifestado. [René Guénon: Guenon Esoterismo Islamico e Taoismo]


"Ouve, Israel: o Senhor nosso Deus, o Senhor é Uno. E tu amarás YHWH, teu Deus, de todo o teu coração, de toda a tua alma e com toda a tua força" (Deuteronômio, VI, 5). Essa expressão fundamental do monoteísmo sinaítico encerra os dois alicerces de toda a espiritualidade humana, ou seja, o discernimento metafísico, por um lado, e a concentração contemplativa, por outro; ou, em outras palavras: a doutrina e o método, ou a verdade e o caminho. O segundo elemento apresenta-se sob três aspectos: o homem, segundo certa interpretação rabínica, deve, primeiro, "unir-se a Deus" no coração, segundo, "contemplar a Deus" na alma, e, terceiro, "obrar em Deus" com as mãos e por meio do corpo. [Frithjof Schuon: Schuon Esoterismo Principio Via]

Lamentamos que este último término (monoteísmo), como tantos otros, se utilice indiscriminadamente en nuestros días. Se nos habla, por ejemplo, de una civilización "monoteísta" para designar una civilización que habría que caracterizar más bien de "patronal". Es una utilización tan absurda como la de la palabra "maniqueísmo", empleada por personas que ignoran por completo su sentido. Por supuesto, no es de ese uso lamentable y falsamente metafórico de la palabra "monoteísmo" de donde podemos esperar alguna luz sobre lo que denomino su paradoja. Ésta es de naturaleza esencialmente teológica y filosófica. Cuando se habla de las "religiones monoteístas" se alude en general al grupo de las tres grandes religiones abrahámicas: judaísmo cristianismo e islam. Para clarificar la paradoja a la que aludo sería oportuno que nos fijásemos primero en ciertos aspectos del pensamiento judeo-bíblico, que es nuestro hermano mayor. Habría que precisar el alcance que la enseñanza esotérica atribuye a la palabra "Dioses", en plural, a una expresión frecuente como "los hijos de Dios", al versículo de Deuteronomio 10, 17: "El Señor vuestro Dios es el Dios de Dioses, Señor de Señores". Habría que insistir en la angelología de los esenios y en el conjunto de los libros de Enoc, en el Ángel de YHWH, en el Querubín del Trono, el Ángel Metatrón, el Ángel de la Faz, las Sephirot, la Cábala antigua y la tardía, etc. Sólo nuestros colegas cabalistas judíos pueden hacer frente a la complejidad de esta angelología y esta cosmología. Recuérdese cómo Fabre d'Olivet traducía el nombre Elohim, al comienzo del Génesis: "Él-los-Dioses, el Ser-de-los-seres". Pero habrá también que recordar los vastos sistemas de la gnosis, desde la gnosis primitiva hasta los cabalistas cristianos, sin olvidar la opinión de algunos Padres griegos de la Iglesia para quienes el cristianismo trinitario estaba a igual distancia del monoteísmo y el politeísmo. Desgraciadamente no tenemos tiempo ni espacio para ello. Me limitaré pues al dominio de la gnosis y la teosofía islámicas, de las que ya he tratado aquí, en Eranos, en otras ocasiones. Comprobaremos, para terminar, sus consecuencias en los ámbitos próximos, y la comparación quedará así, al menos, sugerida.

Por tanto, cuando hablo de la "paradoja del monoteísmo" me refiero ante todo a la situación que fue vivida y superada por los gnósticos y teósofos del islam, particularmente por la escuela del gran teósofo visionario Mohyídín Ibn Arabí (ob. 1240). Resumo brevemente esa paradoja en sus tres fases, tal como podemos deducida de Ibn Arabi y sus continuadores. Mencionaré aquí especialmente a Sayyed Haydar Ámolí (ob. post 785/1385), que fue a la vez el crítico y el más importante de los discípulos chiítas de Ibn Arabi. Aquí mismo nos hemos referido ya, en varias ocasiones, a su notable obra. [Henry Corbin: Corbin Monoteísmo]


Si Noé hubiera sido más práctico y hubiera deseado realmente guiar a su pueblo hacia la forma correcta de fe religiosa, debería haber combinado tanzîh y tashbîh. Ibn Arabi denomina qur’an la armoniosa combinación de tanzîh y tashbîh. El qur’an es la única actitud correcta del hombre respecto a Dios.

El camino [religioso] correcto es el qur’an, no el furqan. Y [es natural] que quien se halla en actitud de qur’an no haya de prestar nunca atención a [una exhortación al] furqan, incluso aunque éste se halle implícito en aquél. El qur’an implica furqan, pero el furqan no implica qur’an.

De este modo, vemos que la relación de Noé con su pueblo, tal como la entiende Ibn Arabi, posee una compleja estructura interna. Por una parte, como acabamos de observar, Noé acusa, en apariencia, a sus gentes de falta de fe, pero, en realidad, las alaba por la actitud correcta que han adoptado en esta cuestión crucial. Por otra parte, el pueblo sabe, aunque sea de manera inconsciente, que el monoteísmo puro, en su sentido verdadero y profundo, no consiste en reducir a Dios a uno de sus aspectos, como implica el tanzîh propugnado por Noé, sino en adorar al Dios Unico en todas las formas concretas del mundo como manifestaciones Suyas. Sin embargo, exteriormente, esas gentes dan la impresión de estar cometiendo un terrible error al negarse a aceptar las admoniciones de Noé y exhortarse mutuamente a permanecer aferrados a la forma tradicional de idolatría. [Toshihiko Izutsu, Izutsu Unificação Metafísica]



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