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Negro

COR — NEGRO


VIDE: noite, obscuridade, trevas

René Guénon: Guenon Cabeças Negras

Sabido es que, en su sentido superior, el color negro simboliza esencialmente el estado principial de no-manifestación, y que así ha de comprenderse, especialmente, el nombre de Krishna, 'negro', por oposición al de Arjuna, que significa 'blanco', representando el uno y el otro, respectivamente, lo no-manifestado y lo manifestado, lo inmortal y lo mortal, el "Sí mismo" y el "yo" Paramâtma y jîvâtma 1 . Solo que cabe preguntarse cómo un símbolo de lo no-manifestado es aplicable a un pueblo o a un país; debemos reconocer que la relación no aparece clara a primera vista, pero sin embargo existe real y efectivamente en los casos de que se trata. Por lo demás, no ha de ser sin razón que el color negro, en varios de esos casos, esté referido más particularmente a las "caras" o a las "cabezas", términos cuya significación simbólica hemos indicado en otra parte, en conexión con las ideas de "sumidad" o "cúspide" y de "principio" 2 .

René Guénon: Guenon Branco Negro

Ahora bien; aparte de la significación a que nos hemos referido hasta ahora, hay además otra de orden más profundo, y esto resulta inmediatamente del doble sentido del color negro, que hemos explicado en otras oportunidades; acabamos de considerar solamente su sentido inferior y cosmológico, pero es menester considerar también su sentido superior y metafísico. Se encuentra un ejemplo particularmente neto en la tradición hindú, donde el iniciando debe sentarse sobre una piel de pelos negros y blancos, que simbolizan respectivamente lo no-manifestado y lo manifestad 3 ; el hecho de que se trate aquí de un rito esencialmente iniciático justifica suficientemente la conexión con el caso del "piso de mosaico" y la atribución expresa a éste de la misma significación, aun cuando, en el estado de cosas actual, esa significación haya sido por completo olvidada. Se encuentra, pues, un simbolismo equivalente al de Árjuna, el 'blanco', y Krshna, el 'negro', que constituyen, en el ser, lo mortal y lo inmortal, el "yo" y el "Sí-mismo"4 ; y, puesto que estos dos son también los "dos pájaros inseparablemente unidos" de que se habla en las Upánishad, ello evoca además otro símbolo, el del águila bicéfala blanca y negra que figura en ciertos altos grados masónicos, nuevo ejemplo que, con tantos otros, muestra una vez más que el lenguaje simbólico tiene carácter verdaderamente univeral.

Henry Corbin: Corbin Ibn Arabi

Y es ese modo de percepción [de la presencia de Khezr] lo que constituye el centro del problema; modo de percepción que es, además, inseparable de la preeminencia excepcional, a decir verdad todavía inexplicada, del fenómeno del color verde. Éste es el color litúrgico y espiritual del Islam, es el color de los Alíes, es decir, el color shiíta por excelencia. El XII Imam, el, «Imam oculto», el «señor de este tiempo», reside actualmente en la isla Verde, en el centro del Mar de Blancura. El gran sufí iranio Semnani (siglo XIV) elabora una fisiología sutil cuyos centros están respectivamente tipificados por «los siete profetas de tu ser». Cada uno de ellos tiene su color propio, y mientras que el centro sutil del arcano, «el Jesús de tu ser», tiene por color al negro luminoso (aswad nuráni, la «luz negra»), el centro supremo, el «misterio de los misterios», el «Muhammad de tu ser», tiene como color el verde.

NOTAS:
1 Ver especialmente "Le blanc et le noir" (aquí cap. XLVII: "Guenon Branco Negro"). (El "Sí-mismo" (atman) es la designación que en la tradición hindú se da al inefable Principio en lo que podría llamarse su faz inmanente, y se lo puede encarar así según dos aspectos: el Paramatma o "atman supremo" en cuanto reside unitariamente en la totalidad del universo manifestado compenetrándolo, y el jivatma o "atman viviente", en cuanto reside en cada uno de los seres que componen ese universo; el autor trata especialmente estos puntos en L'homme et son devenir selon le Vêdânta, cap. II, X, XI y passim. (N. del T)).
2 Ver "La pierre angulaire" (aquí, cap. XLIII: "Guenon Pedra Angular").
3 Çátapata-Bràhmana, III, 2, I, 5-7. En otro nivel, estos dos colores representan también aquí el Cielo y la Tierra, pero ha de atenderse a que, en razón de la correspondencia de éstos con lo no-manifestado y lo manifestado, respectivamente, entonces el negro se refiere al cielo y el blanco a la tierra, de modo que las relaciones existentes en el caso del yin-yang se encuentran invertidas; ésta no es, por lo demás, sino una aplicación del sentido inverso de la analogía. El iniciado debe tocar el lugar de encuentro de los pelos negros con los blancos, uniendo así los principios complementarios de los que él nacerá como "Hijo del Cielo y de la Tierra" (cf. La Grande Triade, cap. IX)
4 Este simbolismo es también el de los Dioscuros; la relación de éstos con los dos hemisferios o las dos mitades del "Huevo del Mundo" nos trae de nuevo, por otra parte, a la consideración del cielo y de la tierra a que nos hemos referido en la nota anterior (cf. Guenon Dupla Espiral)



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