DESTERRO DO PARAÍSO
Las noticias bíblicas son: «Y exclamó el Señor Dios: Ahí tenéis al hombre vuelto como uno de nosotros, discernidor del bien y del mal. Ahora, pues, no vaya a alargar su mano y tome también del árbol de la vida, coma de él y viva eternamente. Y expulsóle el Señor Dios del vergel de Edén a trabajar el suelo, de que había sido tomado. Cuando hubo arrojado al hombre, puso a oriente del vergel de Edén a los querubines con espada de hoja flameante para guardar el camino del árbol de la vida» (Gen 3,22-24).
En su tratado De Cherubim comienza Filón ex abrupto haciendo exégesis de Gen 3,24:
El Alejandrino sigue contrastando el envío, huida... transitoria, con el destierro, expulsión... definitiva. Agar pasó por ambas cosas: enviada primero, fue más tarde para siempre despedida. Y lo mismo Adán. La alegoría, en manos de Filón, no atiende demasiado al hecho ni se cree obligada a referir su base (literal). Es casi seguro que no sabría urgir el paralelo con las dos etapas: de envío transitorio (cf. Gen 16,6s) y de expulsión definitiva de Agar (cf. Gen 21,10).
Sin embargo, difícil se hace eliminar todo escrúpulo. Los exegetas judíos eran capacísimos de distinguir dos destierros correlativos a las dos ascensiones de Adán al Paraíso.
El Génesis habla efectivamente de dos ‘posiciones’: a) Gen 2,8: «Y plantó el Señor Dios un Paraíso (= vergel) en Edén, al oriente, y puso allí (etheto ekei) al hombre que plasmara»; b) Gen 2,15: «Y tomó el Señor Dios al hombre que modeló y le colocó (etheto auton) en el Paraíso, a fin de que lo trabajase y custodiase».
Así lo entendieron los judíos y algunos eclesiásticos. Entre los últimos merece atención San Teófilo Antioqueno, de quien depende quizás, al menos en parte, San Ambrosio. El Antioqueno separa las dos traslaciones de Adán al jardín de delicias, con el tiempo que va de la traslación primera del protoplasto a la de los elegidos, luego de la resurrección carnal.
La paridad de los destierros, transitorio y definitivo, con las dos traslaciones del hombre, adquiere singular eco en el eclesiástico.
- Motivo do desterro
- Sem inveja
- O desterro e a morte
- O desterro e os valentinianos