VIDE: TETRAKTYS
Simbolismo
Schwaller de Lubicz: LE MIRACLE EPGYPTIEN
Atribui-se aos antigos egípcios, um meio extremamente simples e prático de traçar sobre o solo ângulos retos, para construir uma casa ou um templo: tomar uma corda dividida em doze partes por nós. Deixar uma extremidade livre de um comprimento de Três; fixar por duas estacas o comprimento de Quatro. Resta a segunda parte livre que mede Cinco. Rebater os lados Três e Cinco, os quais dão infalivelmente um triângulo retângulo.
Assim o Triângulo sagrado dá a lei geral aplicável a todos os triângulos ditos «diofantinos» (quer dizer cujos três lados se medem em números inteiros). Existe ainda a proporção 15, 36, 39 (triplo de 5, 12, 13) que servia sobretudo aos Brâmanes na Índia. Além do mais, os tabletes babilônicos dão triângulos diofantinos variados, ultrapassando os milhares, o que demonstra seu conhecimento destes triângulos mais de mil anos antes de Pitágoras. É possível, matematicamente, determinar outros triângulos. O verdadeiro caminho, no entanto, é concentrar na Penctatys onde está todo o segredo de todas as medidas.
Para compreender isso, é preciso deixar intervir uma outra luz que é estranha à primeira vista. Estes três números, três, quatro, cinco, formam o circuito zodiacal, ou ciclo fundamental formado de três vezes quatro.
Por outro lado sabe-se que todo retângulo é formado de dois triângulos, e no caso do triângulo sagrado, se o dobramos, obtemos um retângulo cuja superfície será três vezes quatro, ou seja doze, mas cujo perímetro comportará catorze unidades.
É preciso intercalar duas unidades a 3, 4, 5, para obter o perímetro do retângulo, ou seja 3 + 1 + 4 + 1 + 5 = 14.
Ora isto evoca 3 1 4 1 5, ou o valor de Pi.
René Guénon: SAGRADO CORAÇÃO E LENDA DO SANTO GRAAL
Uno de los símbolos a que queremos referirnos es el triángulo con el vértice hacia abajo; es como una suerte de representación esquemática de la copa sacrificial, y con tal valor se encuentra en ciertos yantra o símbolos geométricos de la India. Por otra parte, es particularmente notable desde nuestro punto de vista que la misma figura sea igualmente un símbolo del corazón, cuya forma reproduce simplificándola: el “triángulo del corazón” es expresión corriente en las tradiciones orientales. Esto nos conduce a una observación tampoco desprovista de interés: que la figuración del corazón inscripto en un triángulo así dispuesto no tiene en sí nada de ilegítimo, ya se trate del corazón humano, o del Corazón divino, y que, inclusive, resulta harto significativa cuando se la refiere a los emblemas utilizados por cierto hermetismo cristiano medieval, cuyas intenciones fueron siempre plenamente ortodoxas. Si a veces se ha querido, en los tiempos modernos, atribuir a tal representación un sentido blasfemo 1 , es porque, conscientemente o no, se ha alterado la significación primera de los símbolos hasta invertir su valor normal; se trata de un fenómeno del cual podrían citarse muchos ejemplos y que por lo demás encuentra su explicación en el hecho de que ciertos símbolos son efectivamente susceptibles de doble interpretación, y tienen como dos faces opuestas. La serpiente, por ejemplo, y también el león, ¿no significan a la vez, según los casos, Cristo y Satán? No podemos entrar a exponer aquí, a ese respecto, una teoría general, que nos llevaría demasiado lejos; pero se comprenderá que hay en ello algo que hace muy delicado al manejo de los símbolos y también que este punto requiere especialísima atención cuando se trata de descubrir el sentido real de ciertos. emblemas y traducirlo correctamente 2 .
NOTAS: