Skip to main content
id da página: 7741 Xivaísmo de Caxemira

Xivaísmo de Caxemira

Índia — Xivaísmo de Caxemira


Wikipedia: Francês

AS TRÊS VIAS E A NÃO-VIA NO XIVAÍSMO NÃO-DUALISTA DE CAXEMIRA

Para o Xivaísmo de Caxemira, a Realidade é a Essência ou Luz (prakasa), a Consciência absoluta e inefável, resplendecendo por seu próprio brilho. Enquanto beatitude (ananda), tomada de consciência e pura liberdade, ela constitui a fonte de todo dinamismo e de toda eficiência, a manifestação do universo ao qual preside a energia (shakti) não sendo senão o desbordamento da felicidade divina:

«Como um rei reinando sobre a terra inteira, sob a exultação alegre que lhe causa seu poder, pode exercer por jogo as atividades de um soldado, assim o poderoso Senhor, em sua alegria exuberante, se delicia em assumir as formas variadas (do universo)». (Shivadrsti de Somananda)


(Excertos traduzidos de Lilian Silburn, HERMÉS, "Les Voies de la Mystique")

Las cinco funciones de Shiva (Creación o manifestación, conservación del mundo, reabsorción, velamiento y finalmente gracia) son cinco aspectos indisociables de su actividad, sin embargo la última –la gracia– es considerada como la más alta. Abhinavagupta cita un purgan que dice: «es solo por el favor divino que procede la devoción: es por él, que aquellos cuyo espíritu a accedido a la Realidad alcanzan la suprema realización», queriendo mostrar así que la gracia es independiente del karma así como de las acciones del ser humano. «El favor divino –añade– es un modo de ser inmaculado y dotado de plenitud- por ella Shiva resplandece espontáneamente en toda su plenitud incluso cuando asume la forma de un ser limitado». Abhinavagupta designa la gracia bien como anugraha (que etimológicamente evoca un movimiento favorable hacia alguien), bien como saktipâta, caída o descenso de la energía, formulación más dinámica, que subraya la naturaleza imprevisible –al ser esencialmente libre y gratuita– de la gracia. Esta energía cae sobre el ser humano que siente la atracción hacia el conocimiento iluminador y , liberándolo del devenir, lo identifica a Shiva. La gracia, así, puede entenderse como el descenso sobre el ser humano de las energías apacibles y propicias que revelan al Ser. Pero es precisamente a causa de que nada está fuera de Shiva, que no debemos concebir el descenso de la energía, saktipâta, como una gracia que caería sobre el hombre desde el exterior: ella está en él, ya que es en las profundidades del corazón donde nade súbitamente para expandirse en una consciencia inseparable en esencia de la Consciencia divina. Para citar el Tantraloka: «Dios, esencialmente luminoso, teniendo como naturaleza la libre Consciencia, esconde a modo de juego su propio Si-mismo y se vuelve un ser individual bajo formas múltiples. Libremente, se esclaviza a si mismo con actos hechos de pensamiento dualizante y de construcciones mentales. Pero es tan potente la libertad de Dios que, como se ha dicho, es igualmente El quién, ligado a la forma limitada (que El asume), toca de nuevo su propia esencia y la revela en toda su pureza» (13. 103-105) (texto encontrado na Internet sem indicação de autoria)

DESTAQUES