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Espécie

MANIFESTAÇÃO — ESPÉCIE



René Guénon: O SIMBOLISMO DA CRUZ

La especie, en efecto, no es un principio transcendente en relación a los individuos que forman parte de ella; en sí misma es del orden de las existencias individuales y no le rebasa; se sitúa pues al mismo nivel en la Existencia universal, y se puede decir que la participación en la especie se efectúa según el sentido horizontal; quizás consagraremos algún día un estudio especial a esta cuestión de las condiciones de la especie.

REINO DA QUANTIDADE E SINAL DOS TEMPOS

Por otra parte, es interesante destacar que la «forma» de los escolásticos es lo que Aristóteles llama eidos, y que esta última palabra se emplea igualmente para designar la «especie», la cual es propiamente una naturaleza o una esencia común a una multitud indefinida de individuos; ahora bien, esta naturaleza es de orden puramente cualitativo, ya que es verdaderamente «innumerable», en el sentido estricto de esta palabra, es decir, independiente de la cantidad, puesto que es indivisible y ésta toda entera en cada uno de los individuos que pertenecen a esa especie, de tal suerte que no es afectada o modificada de ninguna manera por el número de éstos, y que tampoco es susceptible de «más» o de «menos». Además, eidos es etimológicamente la «idea», no en el sentido psicológico de los modernos, sino en un sentido ontológico más próximo del de Platón de lo que se piensa ordinariamente, ya que, cualesquiera que sean las diferencias que existen realmente a este respecto entre la concepción de Platón y la de Aristóteles, estas diferencias, como ocurre frecuentemente, han sido enormemente exageradas por sus discípulos y sus comentadores. Las ideas platónicas son también esencias; Platón muestra sobre todo su aspecto transcendente y Aristóteles su aspecto inmanente, lo que no se excluye forzosamente, digan lo que digan de ello los espíritus «sistemáticos», sino que se refiere solo a niveles diferentes; en todo caso, en eso se trata siempre de los «arquetipos» o de los principios esenciales de las cosas, que representan lo que se podría llamar el lado cualitativo de la manifestación. Además, éstas mismas ideas platónicas son, bajo otro nombre, y por una filiación directa, la misma cosa que los números pitagóricos; y eso muestra bien que esos mismos números pitagóricos, así como ya lo hemos indicado precedentemente, aunque se les llama números analógicamente, no son en modo alguno los números en el sentido cuantitativo y ordinario de esta palabra, sino que, antes al contrario, son puramente cualitativos, y corresponden inversamente, del lado de la esencia, a lo que son los números cuantitativos del lado de la substancia. Se puede destacar también que el nombre de un ser, en tanto que expresión de su esencia, es propiamente un número, entendido en este mismo sentido cualitativo; y esto establece un lazo estrecho entre la concepción de los números pitagóricos, y por consiguiente la de las ideas platónicas, y el empleo del término sánscrito nama para designar el lado esencial de un ser.