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id da página: 10052 AISTHESIS AFECÇÃO

Sensibilidade

AISTHESIS — AFECÇÃO — SENSIBILIDADE

Filosofia

Michel Henry: ENCARNAÇÃO

Con la sustitución del concepto de generación por el de creación, el concepto de pasividad se invierte. Ya no se trata de la pasividad del hombre respecto del mundo, sino de una pasividad completamente diferente, de la pasividad radical de la vida respecto a la Vida. Aquí se descubre plenamente la ambigüedad última del concepto de sensibilidad. Desde siempre, sensibilidad y Afectividad han sido confundidas como si se tratase de una única y misma esencia, de una única y misma realidad. Lejos de ser idénticas, sensibilidad y Afectividad mantienen entre sí una relación paradójica, a la vez fundadora y antinómica. Por una parte, la Afectividad funda la sensibilidad. La fenomenología de la carne ha mostrado permanentemente esta relación de fundación: todas las realizaciones intencionales, las de nuestros sentidos por ejemplo, todas las operaciones y las síntesis activas o pasivas en las que estas realizaciones se llevan a cabo, no son posibles más que dadas originalmente a sí mismas en la auto-impresionabilidad de nuestra carne. Mientras que en el espacio de juego que abre el distanciamiento del mundo siempre es posible comportarse de tal o cual manera respecto a un «en-frente» o a un «objeto», girarse hacia él o desviarse de él, ese movimiento mismo, en calidad de movimiento que se mueve a sí mismo en su auto-donación patética, no dispone ya respecto a sí mismo de ninguna responsabilidad de este tipo, confiado por el contrario a sí mismo en la pasividad radical que pertenece a toda modalidad de la vida porque pertenece a la Vida misma, que abruma todo sufrimiento, todo deseo, la impresión más humilde con su propio peso. Esta pasividad radical, que excluye en sí misma todo distanciamiento, toda transcendencia, y así, la sensibilidad misma como poder de sentir diferente de aquello que siente, es la afectividad transcendental de la que hablamos. Aquí aparece el descubrimiento principal de la fenomenología de la Vida, la heterogeneidad radical de la Afectividad transcendental con respecto de la sensibilidad en el seno mismo de la fundación inmanente de la segunda en la primera.

Ahora bien, esta pasividad que es finalmente la de cada carne, la de cada Sí, la de cada vida respecto de sí misma, recubre una pasividad mucho más radical todavía, porque cada una de esas vidas sólo está dada a sí en la auto-donación de la Vida absoluta. De manera radical, semejante pasividad remite al secreto escondido en toda vida, a su fuente oculta: a la venida de la vida absoluta a su Verbo como condición de toda venida a nosotros mismos — de nuestro nacimiento transcendental, de nuestra condición de Hijos —. Esta pasividad radical abre, según el cristianismo, la vía de la salvación. En el marco de nuestra investigación, limitaremos el análisis de este tema soteriológico a la formulación que ofrecen Ireneo y Agustín.