SOBRE A PSICOLOGIA TRADICIONAL E HINDU, OU MELHOR PNEUMATOLOGIA (cont.)
Esta psicología profunda se deriva toda directamente de Platón1 , principalmente de Leyes 644E, 645A. La doctrina de Platón del alma irracional y mortal (con sus partes mejor y peor) y su distinción del Alma racional e inmortal es, por supuesto, idéntica a la distinción india de nuestro sí mismo pasible y «su Sí mismo inmortal y Duque». Estos dos moran juntos en la casa o ciudad del cuerpo, o viajan en uno y el mismo vehículo corporal; y entonces surge la cuestión de quién lo controlará. En la figura de la marioneta2 Platón habla del hombre como literalmente «dis-traído» por sus pasiones. Dice que estos afectos en nosotros (tauta ta pathe en emin) nos empujan acá y allá (anthelkousi), y siendo contrarios unos a otros (allelais enantiai), como en Aristóteles, De anima III. 10.433b.5) lo hacen en direcciones contrarias, ya sea hacia el bien o ya sea hacia el mal, según pueda ser el caso3 . Pero hay «un sagrado hilo de la Razón, un hilo conductor, un hilo de oro, a saber, la Ley común del cuerpo político4 , y a este hilo debemos agarrarnos siempre y cooperar con él, para que el tipo de oro dentro de nosotros pueda vencer a los demás tipos». La doctrina de Aristóteles es la misma, aunque no usa el «mito» de la marioneta: la moción implica siempre una elección de algún tipo, pero la elección puede hacerse de acuerdo con la Razón (logismos), o puede estar determinada por las Pasiones (epithymia); y en este último caso (el del etto eauton de Platón, República 431B, 440b, etc.) la moción resultante será irracional. La Mente (de la mente) es siempre recta; pero el apetito y las imágenes mentales (gr. phantasia = samkalpa o rupa) pueden ser rectos o errados (De anima III.10.433a.22 sig.)5 .
NOTAS:
Direcciones contrarias, ya sean éticas o estéticas. La liberación consiste precisamente en una liberación de estas alternativas, de estos «pares de opuestos». La con-ducta act-iva del hombre volitivo (cf. gr. synago, agoge, sánscrito samaj, samaja, √ aj, ago, latín ago, de donde «acto») no es nada más que un comportamiento instintivo y pasivo; (por una de las «coincidencias» de la etimología sánscrita, a-ja significa «innacido»: y el Movedor de todas las cosas es aja en ambos sentidos); conducirse uno mismo es «ser en acto», comportarse es «ser in potentia»; la conducta es con-sider-ada, el comportamiento inconsiderado —es decir, la primera está de acuerdo con la moción ordenada de las estrellas (latín sider), mientras que el comportamiento es excéntrico. La distinción es paralela a la que hay entre synnoia y paranoia, y a la del sánscrito svaraj (autonomía) y anyaraj (heteronomía) según se expresa en Chandogya Upanishad VII.25.2, cf VIII.1.5.6. En conexión con «ser en acto», es significativo que el védico aja (agente, ágil y de aquí también «cabra») es un epíteto védico característico del Sol, Rudra o Indra (capataz de la hueste de los Maruts), mientras que los ajasah (pl.) que «rinden tributo» (balim... jabruh) a Indra (Rg Veda Samhita VII.18.19) son casi con certeza los Maruts.