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Descontinuidade

CONTINUIDADE — DESCONTINUIDADE



René Guénon: SIMBOLISMO DA CRUZ

No obstante, si debemos hacer una restricción en lo que concierne a la continuidad ( sin la que la casualidad universal no podría ser satisfecha, ya que exige que todo se encadene sin ninguna interrupción ), es porque, como lo hemos indicado más atrás, hay, desde un punto de vista diferente que el del recorrido de los ciclos, un momento de discontinuidad en el desarrollo del ser: este momento que tiene un carácter absolutamente único, es aquél donde, bajo la acción del "Rayo Celeste" que opera sobre un plano de reflexión, se produce la vibración que corresponde al Fiat Lux cosmogónico y que ilumina, por su irradiación, todo el caos de las posibilidades. A partir de ese momento, el orden sucede al caos, la luz a las tinieblas, el acto a la potencia, la realidad a la virtualidad; y cuando esta vibración ha alcanzado su pleno efecto amplificándose y repercutiéndose hasta los confines del ser, éste, habiendo realizado desde entonces su plenitud total, evidentemente ya no está sujeto a recorrer tal o cual ciclo particular, puesto que los abarca a todos en la perfecta simultaneidad de una comprehensión sintética y "no distintiva". Es eso lo que constituye hablando propiamente la "transformación", concebida como implicando el "retorno de los seres en modificación al Ser inmodificado", fuera y más allá de todas las condiciones especiales que definen los grados de la Existencia manifestada. "La modificación, dice el sabio Shi-ping-wen, es el mecanismo que produce todos los seres; la transformación es el mecanismo en el que se absorben todos los seres" 1 .

Esta "transformación" ( en el sentido etimológico de paso más allá de la forma ), por la que se efectúa la realización del "Hombre Universal", no es otra cosa que la "Liberación" ( en sánscrito moksha o Mukti ) de que ya hemos hablado en otra parte 2 ; ella requiere, ante todo, la determinación preliminar de un plano de reflexión del "Rayo Celeste", de tal suerte que el estado correspondiente deviene por eso mismo el estado central del ser. Por lo demás, este estado, en principio, puede ser cualquiera, puesto que todos son perfectamente equivalentes cuando son considerados desde el Infinito; y el hecho de que el estado humano no se distingue en nada entre todos los demás conlleva evidentemente, para él tanto como para no importa cuál otro estado, la posibilidad de devenir ese estado central. Por consiguiente, la "transformación" puede alcanzarse a partir del estado humano tomado como base, e incluso a partir de toda modalidad de este estado, lo que equivale a decir que es concretamente posible para el hombre corporal y terrestre; en otros términos, y como lo hemos dicho en su lugar 3 , la "Liberación" puede obtenerse "en vida" ( jivan-mukti ), lo que no impide que implique esencialmente, para el ser que la obtiene así, como en todo otro caso, la liberación absoluta y completa de las condiciones limitativas de todas las modalidades y de todos los estados.


NOTAS:
1 Matgioi, LA VÍA METAFÍSICA, pág. 76. — Para que la expresión sea correcta, sería menester reemplazar aquí por "proceso" la palabra completamente impropia de "mecanismo", tomada bastante desafortunadamente por Matgioi a la traducción del Yi-King de Philastre.