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Morador

MORADA — MORADOR



Ananda Coomaraswamy: O QUE É CIVILIZAÇÃO?

Estos puntos de vista macrocósmico y microcósmico son interdependientes; pues, como la llama Platón, la «acrópolis» de la ciudad está dentro de vosotros y literalmente en el «corazón» de la ciudad. Lo que hay dentro de esta Ciudad de Dios (brahma-pura, este hombre) es un templo1 , y lo que hay dentro (del templo) es el Cielo y la Tierra, el Fuego y el Viento, el Sol y la Luna, todo lo que se posee o no se posee; todo lo que hay aquí está ahí dentro». Entonces surge la pregunta, ¿Qué queda (qué sobrevive) cuando esta “ciudad” muere de vejez o es destruida? y la respuesta es que lo que sobrevive es Eso que no envejece con nuestro envejecimiento, y que no es matado cuando “nosotros” somos matados: Eso es la “verdadera Ciudad de Dios2 ; Eso (y no esta ciudad perecedera que nosotros consideramos como “nuestro” sí mismo) es nuestro Sí mismo, que no envejece y que es inmortal3 , a quien no afecta «el hambre ni la sed» (Chandogya Upanishad VIII.1.1-5, ligeramente abreviado), «Eso eres tú» (ídem VI.8.7); y «Ciertamente, el que ve Eso, el que contempla Eso, el que discrimina Eso, y cuyo juego y expansión, y cuyo deleite y beatitud están en ese Sí mismo y con ese Sí mismo (atman), ese es autónomo (sva-raj, kreitton heautou, auto-gobernante), y se mueve a voluntad en todos los mundos4 ; pero aquellos cuyo conocimiento es de lo que es otro-que-Eso, son heterónomos (anyaraj, hetton heautou, súbdito), y no se mueven a voluntad en ningún mundo» (ídem VII.25.2).

Así pues, en el corazón de esta Ciudad de Dios habita (sete) el Sí mismo inmortal y omnisciente, «este Sí mismo y Duque inmortal del sí mismo», como el Señor de todo, el Protector de todo, el Regidor de todos los seres y el Controlador Interno de los poderes del alma, por los cuales está rodeado como por sus súbditos5 , y «a Él (Brahma), que procede así en Persona (purusha), cuando yace ahí extendido (uttanaya sayanaye), y entronizado (brahmasandhim arudha, atrasada), los poderes del alma (devata, (prana), la voz, la mente, la visión, el oído y el olfato), le traen tributo»6 .



RELATOS DE BELZEBU

Para evidenciar a diversidade de origem e de natureza das personalidades que podem se manifestar na organização geral do homem e marcar bem a diferença entre o "Eu" que deve existir na presença geral de um homem-sem-aspas, isto é, um verdadeiro homem, e o "pseudo-eu" que hoje as pessoas confundem com ele, poder-se-ia recorrer a uma excelente analogia. Ela tem sido acompanhada, como se diz, "com todos os molhos possíveis", de tanto ser empregada pelos chamados espíritas, ocultistas, "teósofos" e outros especialistas contemporâneos da "pesca em águas turvas", em suas bisbilhotices sobre o "corpo astral", o "corpo mental" e outros corpos que eles supõem existir no homem; no entanto, ela mantém seu valor para esclarecer a questão que estamos examinando neste momento.

O homem, visto como um todo, com suas localizações distintas funcionando separadamente, ou melhor, com todas suas "personalidades" formadas e educadas independentemente umas das outras, apresenta uma semelhança quase perfeita com uma carruagem destinada ao transporte de um passageiro e composta de um carro, um cavalo e um cocheiro.

É preciso notar, antes de tudo, que a diferença entre um verdadeiro homem e um pseudo-homem, isto é, entre o homem que tem seu próprio "Eu" e o que não o tem, é evidenciada, nesta comparação, pelo passageiro sentado no carro. No primeiro caso, o do verdadeiro homem, o passageiro é o amo, enquanto, no segundo, não passa do primeiro transeunte que aparece e que, como o cliente de um "fiacre", muda a todo momento.


NOTAS:
1 «El Reino de Dios está dentro de vosotros» (San Lucas 17:21); en hauto politeia (República 591E). El Rey sobrevive a sus reinos y «vive siempre». De la misma manera, en la teoría tradicional de gobierno, la Realeza inmanente en los reyes les antecede y les sobrevive, «el rey ha muerto, viva el rey».
2 La polis en logois (sánscrito srute), kaimenêepeigesge oudamau de Platón (República 592A).
3 Ese Sí mismo Espiritual eternamente joven cuyo Comprehensor no tiene miedo de la muerte (Atharva Veda Samhita X.8.44).
4 Esta libertad, de la que se habla tan a menudo en la tradición védica desde Rg Veda Samhita IX.113.9 en adelante, corresponde al término platónico autokinesis (Fedro 245D, Leyes 895B, C) y a San Juan 10:9 «entrarán y saldrán, y encontrarán pradera».
5 Brhadaranyaka Upanisad III.8.23, IV.4.22, Katha Upanishad II.18, Mundaka Upanishad II.2.6.7, Maitri Upanishad VI.7 etc.
6 Jaiminiya Upanisad Brahmana IV.23.7-23-10, algo condensado.