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Carro

SÍMBOLOS — CARRO



René Guénon: A CÚPULA E A RODA

En razón de ese simbolismo, la construcción de un carro es propiamente, al igual que la construcción arquitectónica de que hablábamos antes, la realización "artesanal" de un modelo cósmico; apenas necesitamos recordar que, en virtud de consideraciones de este orden, los oficios poseen en una civilización tradicional un valor espiritual y un carácter verdaderamente "sagrado", y que por eso pueden servir normalmente de "soporte" a una iniciación. Por otra parte, entre las dos construcciones de que se trata hay un exacto paralelismo, como se ve ante todo observando que el elemento fundamental del carro es el eje (aksha, palabra idéntica a axis, 'eje'), que representa aquí el "Eje del Mundo" y equivale así al pilar (skambha) central de un edificio, al cual todo el conjunto de éste debe ser referido. Poco importa, por lo demás, como hemos dicho, que ese pilar esté figurado materialmente o no; análogamente, se dice en ciertos textos que el eje del carro cósmico es solamente un "hálito separador" (vyâna) que, ocupando el espacio intermedio (antaryaksha; firmamentum), mantiene el Cielo y la Tierra en sus "lugares" respectivos, y que, por otra parte, a la vez que así los separa también los une como un puente (setu) y permite pasar de uno a otro 1 . Las dos ruedas, situadas en los dos extremos del eje, representan entonces, en efecto, el Cielo y la Tierra; y el eje se extiende de la una a la otra, así como el pilar central se extiende del suelo a la sumidad de la bóveda. Entre las dos ruedas, y soportada por el eje, está la "caja" (koça) del carro, en la cual, desde otro punto de vista, el piso corresponde también a la Tierra, la armazón lateral al espacio intermedio, y el techo al Cielo; como el piso del carro cósmico es cuadrado o rectangular y el techo, en forma de domo, se encuentra también aquí la estructura arquitectónica estudiada anteriormente.

Si se consideran las dos ruedas como representaciones del Cielo y de la Tierra, podría quizás objetarse que, siendo ambas igualmente circulares, la diferencia de las formas geométricas que corresponden más ordinariamente a aquéllos no aparece en este caso; pero nada impide admitir que haya en ello cierto cambio de punto de vista, y de todos modos se justifica, por otra parte, la forma circular como símbolo de las revoluciones cíclicas a que está sometida toda manifestación, tanto "terrestre" como "celeste". Empero, también se puede, en cierto modo, encontrar la diferencia de que se trata suponiendo que, mientras que la rueda "terrestre" es plana, la rueda "celeste" tiene, como el domo, la forma de un segmento de esfera 2 ; esta consideración puede parecer extraña a primera vista, pero, precisamente, existe de hecho un objeto simbólico que une en sí la estructura de la rueda y la del domo. Este objeto, cuya significación "celeste" no resulta en absoluto dudosa, es el parasol (chhatra); sus varillas son manifiestamente similares a los rayos de la rueda, y, como éstos se reúnen en el cubo, aquéllas se reúnen igualmente en una pieza central (kárnikâ) que las soporta y que se describe como un "globo perforado": el eje, es decir, el mango del parasol, atraviesa esta pieza central, tal como el eje del carro penetra en el cubo de la rueda; y la prolongación de ese eje más allá del punto de encuentro de las varillas o de los rayos corresponde, además, a la del eje de un stûpa, en el caso en que el eje de ésta se eleva en forma de mástil por encima de la sumidad del domo; por otra parte, es evidente que el parasol mismo, por la función a que se lo destina, no es sino el equivalente "portátil", si tal puede decirse, de un techo abovedado.

O MEDIADOR

Citaremos también otro símbolo equivalente a éste bajo la relación que estamos considerando al presente: es el símbolo del jefe en su carro; éste, en efecto, era construido conforme al mismo «modelo cósmico» que los edificios tradicionales tales como el Ming-tang, con un dosel circular que representaba el Cielo y un suelo cuadrado que representaba la Tierra. Es menester agregar que este dosel y este suelo estaban ligados por un mástil, símbolo axial 3 , del que una pequeña parte rebasaba incluso el dosel 4 , como para marcar que el «techo del Cielo» está en realidad más allá del Cielo mismo; y se consideraba que este mástil medía simbólicamente la altura del hombre tipo al que se asimilaba el jefe, altura dada por proporciones numéricas que variaban por lo demás según las condiciones cíclicas de la época. Así, el hombre se identificaba él mismo al «Eje del Mundo», a fin de poder ligar efectivamente el Cielo y la Tierra; por lo demás, es menester decir que esta identificación con el eje, si se considera como plenamente efectiva, pertenece más propiamente al «hombre transcendente», mientras que el «hombre verdadero» no se identifica efectivamente más que a un punto del eje, que es el centro de su estado, y, por ahí, virtualmente al eje mismo; pero esta cuestión de las relaciones del «hombre transcendente» y del «hombre verdadero» requiere otros desarrollos que encontrarán lugar en la continuación de este estudio.

Ananda Coomaraswamy

Psyche men estin he periagousa hemon panton, (Leis, 898,C; "Questi nei cor mortali é per motore", Paradiso 1.116; "o coração puxou as rédeas dos cinco sentidos" (Rumi, Mathnawi, 1. 3275). Por toda a tradição védica (ou, mais explicitamente, no Katha Upanishad III.3 f. e em Jataka VI.242) e em Platão (Fedro, 246f), Fílon (Leg. Alleg. 1.72.73, III. 224, Spec. IV.79 etc), Boethius e outros, a constituição do homem na qual o "Eu de todos os seres" espiritual viaja como passageiro durante todo o tempo em que o veículo estiver funcionando, e a mente (mana, nous) toma as rédeas; mas sendo duplo, puro ou não, desinteressado ou interessado, pode controlar ou deixar-se levar pela parelha dos sentidos. Os símbolos da biga ou carruagem, da cidade, do navio e do polichinelo são equivalentes, de modo que, por exemplo quando a Mente, na qualidade de condutor do carro, governa o ser humano todo, como um governador governa a cidade, a vida segue uma linha reta (Fílon em Leg. Alleg. III.224; cf. Rg Veda Samhita VI.75.6). A concepção toda de yoga (yuj ou subjugar, prender, ligar) está ligada ao simbolismo da biga e da parelha: por isso ainda falamos em "frear" as nossas paixões.


NOTAS:
1 Se encuentran aquí con toda nitidez las dos significaciones complementarias del bárzaj en la tradición islámica (el 'intervalo' o 'istmo' que une y separa; cf. nota 5 del cap. XXXII (N. del T) ).
2 Esta diferencia de forma es la que existe entre las dos partes, superior e inferior, del caparazón de la tortuga, cuyo simbolismo equivalente hemos explicado ya (capítulo anterior).
3 Este eje no siempre está representado visiblemente en los edificios tradicionales que acabamos de indicar, pero, que lo esté o no, por ello no desempeña menos un papel capital en su construcción, que se ordena en cierto modo toda entera en relación a él.
4 Este detalle que se encuentra en otros casos y concretamente en el del stûpa, tiene mucha más importancia de la que se podría creer a primera vista, ya que, desde el punto de vista iniciático, se refiere a la representación simbólica de la «salida del Cosmos».