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id da página: 9007 Escuridão Luz

Escuridão Luz

luz


VIDE: Les tenébres et la lumière

Ananda Coomaraswamy: Da pertinência da filosofia

A Escuridão e a Luz pertencem respectivamente ao asuratva e ao devatva d'Ele e permanecem n'Ele, que é asura e deva, Titã e anjo, sarpa e aditya; enquanto isso, do ponto de vista do Orientador do Caminho, os reflexos de todos eles no espaço e no tempo são o mal e o bem. No hinduísmo, "a Escuridão que existe n'Ele chama-se Rudra" (Maitri Upanixade VI.2) e está representada nos nomes e tons de Kali e Krishna; na yoga cristã, o Raio Negro ou Escuridão Divina, que é a "tranquilidade da cor negra" e "o escuro imóvel que não é conhecido por ninguém a não ser por Ele, em quem o escuro reina, de Eckhart (cf. "nuvens e escuridão profunda", no Deuteronômio, 4,11), já é mencionado no Codex Brucianus e por Dionísio e passa a ser o tema da contemplatio in caligine. Quanto à propriedade da expressão "yoga cristã", temos de observar apenas que as consideratio, contemplatio e excessus ou raptus de São Bernardo correspondem exatamente a dharana, dhyana e samadhi.

Henry CorbinCorbin Homem Luz

Se entiende que en el esquema del mundo presupuesto y verificado aquí por la experiencia mística, los términos «luz» y «tinieblas», «claro» y «obscuro», no son de ningún modo metáforas ni comparaciones. El místico ve real y efectivamente luz y tinieblas, por una visualización que depende de un órgano distinto al órgano físico óptico. Experimenta y percibe como sombra y tinieblas el estado del que aspira a separarse, las fuerzas que le arrastran hacia abajo; como luz, todos los signos y premoniciones que le anuncian la liberación, la dirección de donde esa luz procede, todas las apariciones que le atraen hacia lo alto. No hay derogación en la orientación del mundo experimentado según la dimensión vertical: en lo alto, el polo celeste; en el nadir, el pozo de tinieblas donde el elemento de luz es retenido cautivo (lo mismo que en el esquema mazdeo, la luz está al norte, la sombra y las tinieblas, al sur). Todo el esquema está en consonancia perfecta con el sentido de la cosmogonía maniquea, y a la vez con el relato sohravardiano del Exilio occidental, lo mismo que con el Canto de la perla de los Hechos de Tomás, y así lo anuncia el primer parágrafo del gran libro de Najm Kobrâ: «Aprende, oh amigo, que el objeto de la búsqueda (morâd) es Dios, y que el sujeto que busca (el sujeto que hace el esfuerzo, morîd) es una luz que viene de él (o una partícula de su luz)» (§ 1). Dicho de otro modo, el «buscador», el héroe de la búsqueda, no es distinto a la propia luz cautiva, el hombre de luz, photeinos anthropos.


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