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Extravio

ESTADOS — EXTRAVIO


VIDE: LOUCURA; INSANIDADE; PECADO; IGNORÂNCIA; DOENÇA; PAIXÕES

PHILOKALIA
Jean-Claude Larchet: TERAPÊUTICA DAS DOENÇAS ESPIRITUAIS

Todos los Padres — lo hemos dicho — consideran el orgullo como una pasión extremadamente grave. Esta gravedad se manifiesta particularmente en sus efectos patológicos que se muestran especialmente temibles. «El demonio del orgullo — escribe Evagrio — es el que conduce al alma a la caída más grave». Al constituir una forma de locura, puede conducir al que es su víctima, a estados agudos y típicos de locura en el sentido corriente de ese término. Evagrio, particularmente, ha valorado este aspecto, y ve en la locura, un resultado de esta pasión: «en seguida vienen el extravío del espíritu (ekstasis phrenón), la locura (manía), la visión de una multitud de demonios en el aire». Y observa en otra parte: «Inmediatamente (después de los pensamientos de cenodoxia) surge el demonio del orgullo, que envía relámpagos incesantes en el aire de la celda y dragones alados, y causa lo que es el último de los males, la privación del espíritu (stéresis phrenón)». En un capítulo de la larga recensión del tratado de donde fue extraída esta última cita, Evagrio dice que el orgullo conduce a un estado de extravío (ekstasis) en que el monje «ve en el aire de la celda el fuego de relámpagos brillantes, la noche, el largo de los muros, y toda su habitación llena de etíopes» (en el lenguaje ascético de la época designaban simbólicamente a los demonios). Describiendo lo que sigue a esta situación, escribe también: «Cae entonces en el extravío (ekstasis), se exalta y olvida, bajo el efecto del temor, el estado humano». Un apotegma relata el caso de monjes que, después de una larga ascesis, han caído en el ékstasis phrenón como consecuencia de su orgullo. Otro apotegma cita también el caso de un monje que «bajo el efecto de la hinchazón del orgullo, fue tomado por un espíritu de Python». La Historia lausíaca presenta también dos casos semejantes: el de los monjes Valens y Herón que, estando al borde de caer en el orgullo, bajo el efecto de esta pasión se han puesto a delirar. Sabemos por otra parte que la pasión del orgullo constituye un terreno particularmente favorable a las acciones que el diablo emprende para extraviar a los espirituales por medio de falsas apariciones, que tienen el aspecto de verdaderas alucinaciones. S. Juan Clímaco, en el capítulo de "La Escala" donde trata del orgullo, evoca tal situación: «Cuando el demonio ha establecido su morada en el alma de aquellos que se han hecho sus esclavos, se les aparece en sueños, o incluso cuando están despiertos, bajo la figura de un ángel de luz, o bajo la de un mártir; entonces les descubre algunos secretos, y les da, en apariencia, algunas gracias extraordinarias a fin de que esos pobres miserables sean engañados y pierdan completamente la razón».

El orgullo tiene otros numerosos efectos patológicos. Es — dicen los Padres — la primera fuente de todos los males que le sobrevienen al hombre. «Todas las cosas malas nos suceden a causa de nuestro orgullo» enseña un Anciano. «El orgullo es la causa de las enfermedades más graves», enseña por su parte s. Juan Casiano. «El diluvio de los males que inunda la tierra no tiene absolutamente otro origen que el orgullo» afirma s. Juan Crisóstomo, que dice en otra parte que, a causa de esta pasión la vida del hombre «está acompañada de tantos dolores y miserias».