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VIDE: SÃO JOÃO TETRAMORFOS; EZEQUIEL TETRAMORFOS; ESFINGE; FLABELO; VIGILANTES
Segundo o estudo detalhado de Michel Fromaget, «Le symbolisme des quatre vivants», a tradição judaica, desde os midraschim nascidos à sombra do segundo Templo de Jerusalém, nomeias os seres que compõem o Tetramorfos: Anjos, Querubins, Veladores, Guias, Vigilantes, Viventes... A tradição cristã, de acordo com os Padres da Igreja, lhes atribui também os nomes de Evangelistas e de Animais. Estes Quatro Viventes, estes Quatro Animais, para utilizar sua designação mais frequente, apareceram pela primeira vez na história — ligados a uma mesma história simbólica, ao mesmo tempo equilibrada e centrada — por conta da grande Visão de Ezequiel, em 592 a, quando o profeta estava deportado com seu povo em Babilônia. Este mesmo tetramorfo foi percebido por João Evangelista, seis a sete séculos mais tarde, através da porta que, para ele, "se abriu no céu". Assim as descrições primeiras e originais dos Veladores dadas por Ezequiel e João figuram no cânon da Bíblia nos quatro textos fundamentais: Ez 1, 4-28; Ez 10, 1-22; Ez 43, 2-5 e Ap 4, 1-11.
Simbolismo
Charbonneau-Lassay: TETRAMORFOS
Em sua suma maior, "O Bestiário de Cristo", começa sua apresentação da simbólica do Cristo, por uma investigação dos quatro animais do Tetramorfo: o homem, o leão, o touro e a águia.
Gérard de Champeaux e D. Sébastien Sterckx: Excertos de «Introduction au monde des symboles»
Marius Schneider: A ORIGEM MUSICAL DOS ANIMAIS-SÍMBOLOS NA MITOLOGIA E NA ESCULTURA ANTIGAS
Ananda Coomaraswamy: Excertos de «ARTE E SIMBOLISMO TRADICIONAL»
En primer lugar, observaremos que todas las formas divinas bajo estudio son solares. Esto es suficientemente evidente en los casos de Argos, Purusa, Indra, Mitra, Horus, y Cristo. Que Argos oficie como «vaquero» recuerda la designación de Indra y el Sol como gopati en el Rg Veda y en el Mahabharata, y tanto más si recordamos que la Tierra en la tradición Védica es una «vaca». Los Tetramorfos o Querubines de Ezequiel 1:5 sigs. y 10:12 sigs., con sus múltiples ojos, están conectados con el Espíritu y con la Luz, y son evidentemente cuatro aspectos, reflejos, o poderes de la «gloria del Dios de Israel sobre ellos» (Ezequiel 10:19). En el arte cristiano se representan en la forma de un hombre con muchas alas y tres cabezas accesorias —las de un toro, un león, y un águila, representados por protomas en una disposición estrechamente semejante a la del nimbo de la deidad solar en Dokhtar-i-Noshirwán, donde, sin embargo, el águila ocupa el centro y el número de los protomas animales es doble. En lo que concierne a Satán, es más que dudoso si es Satán como tal, y no más.
El Tetramorfos, en tanto que un tipo de Cristo, es un aspecto del Sol. Sin embargo, los Querubines, en tanto que tales, no son Dios sino, más bien, los vientos del espíritu sobre los cuales cabalga Dios (Maruts) (cf. Salmos 18:10); se distinguen por su «exceso de conocimiento» de Dios (Summa Theologica I.108.5), siendo en este respecto superiores incluso a los Tronos; y desde este punto de vista puede decirse que sus muchos ojos implican su «conocimiento inmediato de los tipos de las cosas en Dios»; ellos ven lo que Él ve (en el «espejo eterno») y en este respecto ven como Él ve.